Este asunto del duelo ante la pérdida de los que amamos es especial para cada caso... no hay reglas generales. Como escribí hace unos días, de a poco se acomodan las cosas y la resignación le va ganando espacio al tremendo hueco que deja la ausencia definitiva de papá.Unos 20 días antes de morir, por un simple impulso sin explicación alguna, quise sacarme una foto más con él, que resulta ser la última de su vida. Ya estaba mal y adelgazando, sin embargo y a pesar del sufrimiento, su rostro refleja vivamente el caracter "virgiliano" que heredó y mantuvo toda la vida: una mezcla de ternura y de firmeza adusta. La foto la sacó mi hijo Germán.
La pongo aquí porque las pocas veces que entro me gustará verlo y porque vale como recuerdo para aquellos de la familia que hace muchos años no lo vieron.
Nada más que eso... la última foto del viejo, y yo con él.