Entre mayo de 1950 y marzo de 1952 vivimos con mis padres y hermana en un chalé que le cedieron de su flamante trabajo: chofer de la Dirección de Turismo y Parques. El director era el Sr. Von Bulow, a quien conocí y llegó a tenerme en su brazos. Yo contaba al llegar con 19 meses de vida.
Como Sierra de la Ventana se fundó en 1908 (originalmente llamada Villa Tívoli Argentina), en aquella época estaba a poco más de medio siglo de vida y era bastante más reducida que actualmente. Sus calles eran sin pavimento todas y el puente sobre el río Sauce Grande, que une Villa Arcadia con el Barrio Parque Golf, era un vadeo pequeño y pintoresco, antes que la obra enorme de hoy.
La Dirección de Turismo y Parques se crea en el gobierno de Perón, por ley de julio de 1948, para fomentar el turismo social de los que no podían pagarse vacaciones o turismo local y para administrar los parques y reservas provinciales. Dependía del entonces denominado Ministerio de Hacienda, Economía y Previsión. Eran las "excursiones justicialistas", pero no dejaron de ser un fomento enorme del turismo tal como lo conocemos actualmente.
Papá estaba sin trabajo y tomó ese que le ofrecían. Con base en Sierra tenía asignado un colectivo chico, que llamábamos "la chanchita". Le habían puesto una carrocería con asientos montada en un chasis de un camión Chevrolet "guerrero", de esos que llegaron como rezago de la II Guerra Mundial. Tenía el número de identi
ficación interno 8. Pongo una foto que se sacó papá en aquella época, en uno de las tantas excursiones, esta vez a Mar del Plata.Von Bulow, que fue el primer Director de Turismo y Parques, era el Jefe directo de papá. Recuerdo que andaba en una rural de esas lujosas, color verde con molduras de madera en las puertas y portón trasero. Probablemente era una Ford 1946, hermosa por cierto. Actualmente, una calle de Sierra de la Ventana lleva su apellido.
El chalé estaba ubicado en medio de un monte frondoso de eucaliptus o pinos (cómo falla la memoria!) y nuestros vecinos eran Luisa con su hijo "Panchito" (lamento no recordar apellidos). A unos 200 metros de nuestro chalé estaba el río Sauce Grande, en una curva que dejaba pasar mansa el agua y con poca profundidad. La calle iba desde el río hasta la ruta 72, que estaba a unos 150 metros del chalé.
Hay una foto grupal (serían vecinos?) a la orilla del río, en un día de noviembre de 1951. A la izquierda, abajo, los más chicos, suj
etados por los brazos de mamá, somos mi hermana y yo. La cara de papá y otros está oculta por una mancha negra.La última vez que había ido a Sierra fue en el año 1980. La ruta estaba pavimentada y aún existía el monte, pero en ese momento estaba convertido en un "camping". Antes de eso regresé una vez con papá, cuando ya era jefe de automotores del Ministerio de Economía. Debe haber sido por 1966 o cerca. Aprocechamos para ir a ver el Gran Hotel, que aún conservaba algo de vajilla en cajones y cajas, el abra de la ventana, a la que llegamos cerca con la camioneta por un camino de montaña, y otros lugares que olvidé los detalles. Papá recordaba con felicidad esos casi 2 años que vivimos allí, donde era feliz manejando y haciendo excursiones en lugares turísticamente privilegiados.
Cuando estuvimos ahora, en septiembre, no hubo forma de ubicar con exactitud el lugar de nuestra residencia. Sierra crece y crece. La urbanización va dejando poco de aquellas extensiones despobladas que yo recordaba. Con la ayuda de un mapa y la paciencia de las guías de turismo local, dedujimos que ese monte desaparecido tiene que haberse localizado donde ahora está casi el principio de la ruta, el primer "lomo de burro" entrando desde Villa Ventana, a la izquierda. Sería aproximadamente la zona entre las actuales calles Girondo y Marechal.
En fin, recorrí casi todo lo que hoy es Sierra de la Ventana, sus villas y sus barrios, la estación, el puente, la costa del río, la ruta/avenida, la estación de servicio y descubrí varias cosas, por ejemplo: antes estaba más pintoresca y ahora está más moderna y turística; me siento en Sierra como en casa; estando allí me ganó la nostalgia de los viejos muy fuerte... muy fuerte.
En la próxima les cuento sobre la estadía con los primos.