martes, 2 de febrero de 2010

Casamiento de Mariana Virgili

La familia sigue su curso natural y algunos miembros se marchan para otra vida mejor a la de aquí y otros la acrecientan con el ingreso de familiares políticos.

En este caso, el acontecimiento fue el 30 de enero, con el casamiento por iglesia de Mariana, mi hija anteúltima, con Maximiliano, después de unos años de "noviar".


Fue una ceremonia muy emotiva, en una capilla preciosa en medio del Parque Pereyra Iraola, casi como en las películas... una capillita acogedora entre un interminable bosque natural. Todo lo organizaron ellos mismos y nos sorprendieron con decenas de detalles que hicieron una noche vibrante de sentimientos y emociones.

Posteriormente, una fiesta grande en otro lugar muy amplio y apropiado, con un servicio magnífico que nos permitió comer, bailar, beber y confraternizar hasta bien entrada la madrugada. Entre los 120 invitados había algunos cuyo reencuentro sumó más alegría y emoción a todo lo que ya veníamos viviendo.

Luego, luna de miel en el sur y regreso a la vida cotidiana... a trabajar! Fin del sueño para retomar la realidad y construir sus proyectos.

Fui el padrino de la iglesia, como se ve en las fotos, y está demás decir que es difícil explicar lo que se siente al llevar a una hija del brazo hasta su marido que la espera en el altar... es la segunda y me falta la última todavía. Es fuerte y es maravilloso.

Desde la familia, aunque es una típica frase hecha, vale bien eso de "no perdimos una hija, ganamos un hijo". Ahora la familia Virgili, por mi rama, tiene un integrante más. Falta que ellos se decidan a traer "integrantitosssss"!