El 22 de octubre pasado la tía María Angela Virgili cumplió 100 años de vida!
Por razones de fecha, los primos bahienses organizaron una reunión íntima, de familiares y amigos, para el sábado que acaba de transcurrir, el 27, en un salón de Bahía Blanca.
Viajamos desde distintos lugares para compartir un hecho que es poco común en cualquier familia: que un miembro llegue muy lúcido al siglo de vida, y que despierte en los demás el fervor de querer estar cerca para compartirlo con besos y abrazos de amor auténtico.
La tía María es, particularmente para mí, muchísimo más que una mujer longeva... es, sencillamente, el único lazo viviente entre una familia que llevo en el alma y en la memoria y esta vida de ahora, la que nos consuela con los millares de recuerdos gratos y la que nos consuela con poder besar la frente de una mujer que desde hace un siglo es testigo de todo el camino genealógico que heredamos por vía paterna, en mi caso.
Es la hija mayor de los abuelos José y Lucía, es la que convivió con esos abuelos tan queridos y con sus siete hermanos tan especiales, entre ellos mi papá Ernesto Ignacio.
Es la que vio crecer y hacer su vida a los padres y a los hermanos, incluyendo su propio destino, cuando se casó con el tío Tomás Sarries (de donde nacieron Tomás Francisco y Ellén) y, luego de uno años de viudez, casándose con Pedro Angerami (de quienes nace Pedro Jr.).
Es la que fue testigo de una colonia agropecuaria en la zona de La Pala/Francisco Murature, que creció junto con ellos, hasta su radicación de años en Carhué y, luego, recalando en su domicilio actual de Bahía Blanca.
Es la mujer que aprendimos a querer y respetar por su porte, por su abnegación, por su bondad, por su reserva (jamás le escuché una crítica hacia nadie en mis más de 60 años de conocerla!).
Es la mujer que se puede describir en la imagen del trabajo, de la generosidad, de la hospitalidad, de la autenticidad y honradez a ultranza, del sacrificio diario asumido en silencio... del cuerpo duro, del corazón bueno y de los ojos de mirada tierna y dulce para todos.
La tía María me inspira amor y profundo respeto, gestados en decenas de viajes y estadías en su casa del campo en La Pala, de Carhué y de Bahía Blanca. Es una mujer inmensa, una mujer que con sus 100 años nos regala el privilegio de conocerla y de tenerla al alcance para llegarse hasta su silla de ruedas y besarla y mimarla con mucho gusto, viéndola devolver en sonrisas (como siempre!) cada gesto, cada palabra.
Tiene una memoria y lucidez privilegiadas, las limitaciones de comunicarse que generan tantos años de vida las compensa ampliamente con el lenguaje que recuerdo desde que era yo un niño... el de sus ojos y sus miradas!
En fin, unos hijos de su talla, unos nietos mejores aún, una familia que la ve como el baluarte de una raíces que todos tenemos presentes en ella... no podían conformar otra cosa que lo que fue el sábado 27 y domingo 28... una reunión entre familiares y amigos con la alegría de valorar un tesoro entre nosotros: la tía María Angela Virgili y sus 100 años de vida.
En mi caso, además del honor de estar allí, me conmueve abrazarla y sentir, profundamente, que en ese abrazo y besos estoy también abarcando a los abuelos José y Lucía, a las tías Irene, Rosa y Nélida, a los tíos Vicente, Andrés y Luis, y a papá. No me avergüenza pensar, a mi edad, que ellos también usan mis brazos para envolverla en un abrazo que, desde el cielo, ahora no le pueden dar personalmente.
En fin, Ellén, Pedro y sus nietos me agradecieron, al regresar, que hayamos viajado para compartir esta fiesta, pero omitieron considerar que el agradecimiento real, infinito, es mío hacia ellos por admitirnos con amor en un homenaje inolvidable y que pocas familias tienen la oportunidad de disfrutar.
Como humilde muestra del sentimiento de estar juntos, dejo una foto donde aparecemos, detrás de la tía María y de izquierda a derecha, Pedro, Ellén, Lucía (hija de Vicente), Emilse (mi esposa), yo y Leonardo (esposo de Lucía).
Faltaron solamente dos primos hermanos, Liliana (hija de Luis) y María Susana (mi hermana), que por razones diversas vieron impedida la posibilidad de viajar a Bahía Blanca en esa fecha. Seguramente el otro ausente (Tomás Francisco), también brindó desde el cielo con su mamá.
Un comentario aparte merece la preocupación de los nietos (Diego, Javier y Andrés) por homenajear a su abuela: como la tía María es fanática (pero fanática eh!) del glorioso Club Atlético Boca Juniors, le hiceron grabar un video de saludo por parte del mellizo Guillermo Barros Schelotto y le hicieron publicar una nota con su foto en la página 2 del diario Olé del sábado 27, que la tía lee diariamente!
Todo increíble. Hasta pronto.
Un lugar para conocer y reunir a la familia de Giovanni Virgili (mi bisabuelo), estén donde estén.
jueves, 1 de noviembre de 2012
martes, 20 de marzo de 2012
Nacieron Mateo y Lautaro!...
Hoy nacieron los gemelos de Mariana, mi hija anteúltima, casada con Maximiliano, ambos encantados con sus hijos, aunque creo que todavía no terminan de caer en que son DOS!
Estos son los nietos 5º y 6º y quisieron crecer demasiado, así que hoy los sacaron por cesárea, ya que uno estaba sentado encima del otro.
Mateo nació a las 12:19, pesando 2.710 gramos y Lautaro a las 12:20, con un peso de 2.400 gramos. Todo salió perfectamente y los tres están muy saludables.
Las fotos están sacadas cuando tienen menos de dos horas y esta primera tarde se han portado maravillosamente bien, solamente han dormido, sin chistar.
Es natural que como abuelo no pueda ser muy imparcial, pero me han parecido dos criaturas hermosas, con un tamaño algo menor al usual de los bebés de una sola gestación; tal vez eso los hace más lindos para mirar y disfrutar sus gestos y reflejos.
He tenido un corto rato a Lautaro en mis manos... como con cada nieto... o cada hijo... no se puede describir con palabras lo que se siente teniendo esa vida tan pequeña en la mano. Ya lo he escrito antes... son los milagros de la vida, de esos que nos hacen sentir que hemos vivido en vano y que valía la pena lucharla, aunque sea por el solo motivo de tener en las manos a un hijo o a un nieto. Es eso, nomás, un milagro.
En definitiva, la familia Virgili Gabarini sigue creciendo a paso firme. Ya son seis nietos que, sumados a los hijos e hijos políticos conformamos un grupo familiar de 16... y vamos por más!
Hasta la próxima!
| Lautaro |
Mateo nació a las 12:19, pesando 2.710 gramos y Lautaro a las 12:20, con un peso de 2.400 gramos. Todo salió perfectamente y los tres están muy saludables.
Las fotos están sacadas cuando tienen menos de dos horas y esta primera tarde se han portado maravillosamente bien, solamente han dormido, sin chistar.
| Mateo |
He tenido un corto rato a Lautaro en mis manos... como con cada nieto... o cada hijo... no se puede describir con palabras lo que se siente teniendo esa vida tan pequeña en la mano. Ya lo he escrito antes... son los milagros de la vida, de esos que nos hacen sentir que hemos vivido en vano y que valía la pena lucharla, aunque sea por el solo motivo de tener en las manos a un hijo o a un nieto. Es eso, nomás, un milagro.
En definitiva, la familia Virgili Gabarini sigue creciendo a paso firme. Ya son seis nietos que, sumados a los hijos e hijos políticos conformamos un grupo familiar de 16... y vamos por más!
Hasta la próxima!
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