| Eugenia, Jano y el abuelo |
El número de nietos no influye en la magnitud del sentimiento que se tiene cuando se toma en brazos a tan pequeño angelito, una indescriptible emoción de sostener en las manos un bebé hermoso que es sangre de mi sangre.
Jano es (por el momento, al menos) absolutamente pacífico, no llora, duerme y cuesta despertarlo para que se prenda al pecho cada dos o tres horas. Sea en brazos o en su cuna, se queda durmiendo como lo pongan... un ídolo!
Es maravilloso ver a los nietos... desde Francisco, un hombrecito de 14 años, hasta "Janito", de una horas de vida... tenemos toda la serie para orgullo y felicidad, de esa forma que hace que al mirar para atrás, todo sacrificio de padres se vea premiado con creces por esta realidad de hijos adultos, sanos, y con estos hijos de ellos que entibian nuestro corazón de abuelos.
Seguiremos disfrutándolos hasta que Dios nos deje!