lunes, 12 de diciembre de 2016

La Pala y Villa Maza, una vez más

He podido regresar, una vez más, al campo que fue del abuelo José Virgili, en La Pala.
Esta vez no lo hice solo. Fui hasta Bahía Blanca y coordinamos con mi prima hermana Ellén la escapada hasta el pueblo y también Villa Maza. Invitamos a otro nativo de La Pala, el amigo Pedro Sarcou.

Salimos a la mañana del jueves 8 de diciembre (día de la Inmaculada) y regresamos a la noche a Bahía Blanca.

Sobra decir que, aunque fue un poco cansador por las distancias, los recorridos y el calor, los tres compartimos momentos emocionalmente muy intensos por los encuentros con familiares y amigos que ayudaron a repasar hermosos recuerdos de la historia de nuestra familia.

En Maza recorrimos el cementerio, para hacer una oración ante la sepultura de algunos familiares muy cercanos. Luego, compartimos un almuerzo en la casa de Juan "Pocho" Volpe y Elida "Lily" Virgili, con su hijo Fabio y la esposa. Una juntada de esas que llenan el alma de hospitalidad y deseos de quedarse largo tiempo con gente de enorme corazón.

Después de una excelente sobremesa, el infaltable viaje hasta La Pala y el origen local de las raíces: el campo que fue del abuelo y actualmente pertenece a la familia Borges.

Cada viaje es más dificultoso llegar por la huella que conduce a la tranquera, ya que tengo un auto común y se necesitaría una camioneta para no andar tocando abajo, pero no podría detenerme ese detalle.
La entrada actual al campo "de los Virgili".
Al fondo, el monte del predio donde estaba la casa de
los abuelos y tíos.

Pasé la tranquera, donde nos fotografiamos con Ellén, y caminé nuevamente hasta el predio (conserva su perímetro alambrado original) donde se ubicaba la casa de los abuelos y tíos. Ya es imposible ver rastro alguno porque al no haber animales, los yuyos de todo tipo están creciendo abundantemente y no dejan casi andar por el lugar. Hay también muchas cuevas de peludos.

Como es usual, luego de recordar las vivencias, familia, voces y demás en ese espacio, hice una oración por sus almas y retorné hasta el pueblo.

Esta vez, por haber sido Ellén y Pedro protagonistas de La Pala/Murature, nos detuvimos a conversar un rato con Omar Rober, quien con gran memoria desgranó innumerables recuerdos con nombre, apellido y lugar.

Claro, hubo momentos de impacto lógico, como cuando Pedro estuvo otra vez frente a lo que fue su casa familiar, el almacén de ramos generales de Nicolini y Samponi, que regenteaba su padre. También hubo alguna buena noticia, como que nuestra querida Colonia La Pala ha recuperado habitantes, que actualmente llegan a cerca de 35 personas. Se hace difícil vivir ahí, porque no hay negocio alguno, pero se han organizado de tal manera que juntan los pedidos cuando alguno viaja a Maza o Catriló y se abastecen de los elementos necesarios.

Al regreso, luego de una pasada por la estación Francisco Murature (cada vez más deteriorada por el abandono y el paso del tiempo), agotados, pero felices, emprendimos el camino a Bahía.

Estoy seguro de que mientras haya salud, volveré. 

martes, 26 de enero de 2016

Nació Blas!...

Hoy nació Blas, nieto número 10 de la serie y el noveno varón!... ya estamos cerca de ir completando el equipo de fútbol propio de los Virgili!

Blas nació a las 17:18 horas pesando 4.150 g y una medida de 52 cm. Tanto para él como para la mamá Eugenia, todo se desarrolló con naturalidad y en forma excelente.
Eugenia y Blas

Seguimos experimentando, como abuelos, todos aquellos sentimientos previsibles de impacto ante la presencia de una nueva vida que es fruto de nuestra propia sangre. Es el tercero de Eugenia y Gabriel y, como ya dije, el décimo de entre todos, pero cada vez, cada presencia de esos cuerpitos miniatura recién nacidos nos hace latir el corazón de felicidad como la primera. Igual que con los hijos, ninguno igual, pero todos despertando el inmenso amor de la familia, de que estén con nosotros trayendo el milagro de un ser viviente nuevo, sano y vital.

Sabrá Dios si la serie termina aquí (sospecho que es muy probable) o entre nuestros cuatro hijos seguirán poblando nuestra querida Argentina con nuevos habitantes, pero sea como fuere, con Emilse estamos hechos, ya no podemos pedirle nada más a nuestro matrimonio ni a nuestras vidas, vivimos la tremenda felicidad de juntarnos todos y contarnos como un grupo de veinte (20) integrantes! La casa nos queda chica aún con su comedor de 5x7 m!

Vale. Como creyentes tenemos una infinita gratitud a Dios por todos estos "regalos" y por permitirnos disfrutarlos a todos y cada uno de los 20 con alegría, con cariño, con amistad, con unión y con solidaridad.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Más curiosidades de nuestro apellido

Ha sido publicado en los medios periodísticos de la fecha un sitio Web en el que pueden consultarse los apellidos según su cantidad y distribución por países.

Se trata de una base de datos mundial de apellidos radicada en Gran Bretaña, denominada "Forebears", que se traduce como "antepasados".

Desconozco si es realmente exhaustiva o no, pero trae datos que son interesantes, correspondientes al año 2014. Respecto a nuestro apellido paterno, relata que hay aproximadamente 9.229 personas con el apellido "Virgili" en todo el planeta.

La mayoría (obviamente) está en Italia, con un registro de 4.871 personas, le siguen: España (1.259), Argentina (821), Brasil (684), Paraguay (680), Estados Unidos (343), Francia (208), Chile (117), Suecia (73) e Inglaterra (65).

Evidentemente somos relativamente pocos, ya que Virgili ocupa el orden 51.295º en la escala de los más comunes a nivel mundial!

En fin, es una referencia interesante, nada más.   

lunes, 18 de mayo de 2015

Nació Tomás!...

A las 18:40 de hoy nació Tomás, el segundo hijo de Ingrid y Germán y el noveno nieto nuestro. Fue en la Capital, así que la familia sigue contribuyendo para que haya más porteños.

El "enano" pesó 2.675 gramos y todo salió completamente normal. Es muy lindo y vino con hambre, porque desde el primer momento se la pasó en el pecho de la madre.

Ini, Ger y Tomás
Cada vez tenemos más nietos y menos para decir o, mejor dicho, cada vez menos cosas originales para decir, porque la vivencia de sostener en los brazos a los hijos de los hijos no tiene manera de describirse con palabras.

Al tenerlos en brazos a uno le pasa la "película" de aquellas veces, ya hace bastantes años, que teníamos a nuestros propios hijos, el nerviosismo del primero y cómo agarrarlo y cambiarlo, y los primeros balbuceos... en fin... la historia de la familia y su crecimiento.

Hoy, esos hijos que cabían en la palma de mi mano, ya son adultos, casados y traen al mundo a sus hijos, que siguen cabiendo en la palma de mi mano. Es fuerte, es maravilloso.

Ya estamos teniendo una cadena como para disfrutar todas las etapas de ellos, desde Francisco de 15 años hasta este Tomacito de 15 horas. En medio quedan Santino de 10; Lucas de 4,5; María Paz de 3,5; los gemelos Lautaro y Mateo de 3; Jano de 1, y Facundo de 6 meses. Impresionante!

Seguimos creciendo en la familia Virgili Gabarini, ya las comidas familiares llenan el comedor de casa, que alguna vez pensamos que nunca se lograría, como también se llena la casa de algarabía y de niños gateando o correteando. No hay más que pueda pedirse a la vida.

También hay tranquilidad genealógica, porque Germán es nuestro único hijo varón y ahora, con dos nietos Virgili, aumenta la probabilidad de dar continuidad a la descendencia por parte del abuelo José. Por lo pronto, el abuelo tiene dos tataranietos que pueden defender las raíces de su matrimonio Virgili-Di Yelsi. Igualmente, mis bisabuelos Giovanni y Esperandia, desde algún lugar del cielo italiano también estarán disfrutando a sus choznos y la descendencia creciente en esta bendita tierra.

Hasta pronto

sábado, 25 de octubre de 2014

Nació Facundo!...

Alrededor de las 13:00 de hoy nació Facundo, tercer hijo de Mariana y Maximiliano, octavo nieto nuestro.
Mariana y Facundo

Mariana y Facundo están en excelente estado de salud, aunque el "peque" le hizo hacer a la madre todo el trabajo de parto pero no bajó bien y terminaron los dos en el quirófano con una linda cesárea.

Sigue agrandándose la familia, aunque parece que tenemos que ir formando un equipo de fútbol, porque de los ocho nietos, siete son varones!

Estamos felices, realmente. Como he expresado con los nacimientos anteriores, la vida nos otorga este premio enorme de ver día a día a nuestros cuatro hijos, a los cuatro hijos políticos y a los ocho nietos sanos, con amor y con trabajo.

Espero que Dios nos deje disfrutarlos un poco más y ver crecer a los chiquitos que, excluyendo al recién nacido, andan entre los cinco meses y cuatro años.

Hasta el próximo nieto... que viene en camino aunque no sabemos aún si incrementará el equipo de fútbol o el de las porristas!

miércoles, 2 de julio de 2014

La Pala: visión de lo que va desapareciendo

En un viaje que hice entre los días 18 y 23 del mes pasado, para compartir una vez más felices horas de familia con mis primas hermanas de Bahía Blanca y Santa Rosa, cumplí con la pasada acostumbrada por lo que fue el campo del abuelo José, en La Pala.

Camino entre Maza y Murature
Hacerlo tenía y tiene un sabor agridulce, pero cada vez más acentuado. De Bahía fui por Carhué y desde ahí hasta Rivera por la ruta 60. Se aceleraron los recuerdos, porque seguí por el camino arenoso que bordea la vía, pasando por Arano, Thames y Villa Maza hasta la estación Francisco Murature, donde seguí directamente al campo.

La entrada a La Pala viniendo de
la estación Murature

Cientos de veces papá y los tíos nombraban esos pueblos y sus fechorías de aquella época. Es más, cuando en mi niñez íbamos los veranos a ese campo, la combinación de trenes que hacíamos en Catriló, después de bastantes horas de espera, bajaba por la estación Ivanowsky hasta Murature, que era el punto de destino. Recuerdo claramente el tren con algo de bamboleo, el calor, la tierra volando y al guarda que pasaba picando boletos y anunciando "próxima estación Muratureeee"... después de más de un día viajando!



Huella entre el campo y La Pala
En fin, lo lindo de estas visiones va apagándose al llegar a La Pala... cada vez con un rostro más sombrío por lo que parece una muerte lenta e inexorable. Cada viaje cuesta más encontrar las huellas o caminos de lo que fue. El antiguo trayecto por las cina-cinas sigue clausurado con alambre y casi totalmente tapado por la vegetación. La misma calle principal, siguiéndola desde el camino real hacia adentro queda como huella con ramaje encima, signo de muy poco tránsito.


El campo y lo que queda del monte
que albergaba la casa familiar
Llegar al campo que fue del abuelo es un transitar despacio en una huella que topa con la estancia y dobla a la derecha por otra huella menos transitada aún, entre pasto, pozos y caldenes. Ya en el tranquera, se observa que el monte que antes cobijó con su tupida arboleda la casa familiar, está cada vez más raleado, más chico. Imagino que alguna vez lo harán desaparecer por completo y para ese tiempo seguramente ya no tenga deseos de regresar a revivir estas historias de raíces.

El tiempo y la naturaleza, implacables actores que así como hacen envejecer el cuerpo, van haciendo desaparecer localidades como La Pala ante la congoja de quienes hemos conocido sus momentos de esplendor y tenemos profundo arraigo afectivo con esa tierra que supo cobijar a nuestra familia.


La que fue la fonda La Bilbaína,
¿alguien sabrá su historia?
La Pala está muriendo año tras año. No hay oportunidades para quienes pudieran vivir allí y subsistir. Hay señales por doquier de esta lenta y triste agonía, como los galpones oxidados de la estación Murature, las casas tapera de tantas familias migrantes, las instalaciones del club, la antigua fonda La Bilbaína (también fue hotel y perteneció a Pedro Samperio), las calles hechas huella, los yuyales que devoran cada vez más espacio... duele, pero es inevitable. El pequeño consuelo es que estimo que para cuando ya nada de La Pala sea visible entre los pastizales, yo tampoco estaré vivo para tentarme en ir a verlo.

Entre tanto, no descarto regresar alguna vez más como un gesto de fidelidad a mis recuerdos y a mi familia virgiliana.         

jueves, 1 de mayo de 2014

Nació Jano!...

A las 18:00 del martes 29 de abril, nació Jano, segundo hijo de Eugenia y Gabriel. Pesó 4.010 gramos y midió 52 cm. Jano y la mamá están perfectamente.



Eugenia, Jano y el abuelo
Jano es el séptimo nieto que tenemos con Emilse, de los cuales seis son varones y una es mujer... María Paz, la hermana de Jano, que termina siendo la única pollerita del grupo de primos hermanos por parte de Eugenia.

El número de nietos no influye en la magnitud del sentimiento que se tiene cuando se toma en brazos a tan pequeño angelito, una indescriptible emoción de sostener en las manos un bebé hermoso que es sangre de mi sangre.

Jano es (por el momento, al menos) absolutamente pacífico, no llora, duerme y cuesta despertarlo para que se prenda al pecho cada dos o tres horas. Sea en brazos o en su cuna, se queda durmiendo como lo pongan... un ídolo!

Es maravilloso ver a los nietos... desde Francisco, un hombrecito de 14 años, hasta "Janito", de una horas de vida... tenemos toda la serie para orgullo y felicidad, de esa forma que hace que al mirar para atrás, todo sacrificio de padres se vea premiado con creces por esta realidad de hijos adultos, sanos, y con estos hijos de ellos que entibian nuestro corazón de abuelos.

Seguiremos disfrutándolos hasta que Dios nos deje!