Un lugar para conocer y reunir a la familia de Giovanni Virgili (mi bisabuelo), estén donde estén.
sábado, 29 de octubre de 2005
Origen del campo
El abuelo "Pepe" empezó siendo propietario de 50 Ha en un lote de 100 Ha que compartía con su cuñado Nicolás Di Yelsi y el amigo Cipriano Ríos, a razón de 25 Ha cada uno de ellos.
Primero se fue Nicolás, a La Plata, y vendió sus 25 Ha al abuelo, con lo que tuvo 75 hasta que murió Ríos y su familia se mudó a Catriló, vendiendo las 25 Ha restantes.
Así, el abuelo tenía 100 Ha hasta 1946, año en que le compra un campo de otras 100 Ha a Miguel Antoniana.
El abuelo, primero con peones y después con los tíos, gradualmente mientras iban creciendo, durante casi 20 años trabajó a porcentaje en las cosechas de la estancia de Leonardo y Juan Paturlanne. También hacían trabajos de arado y siembra, que se cobraban directamente.
Ese "mientras iban creciendo" significa que de jóvenes empezaban como ayudantes de cocina para aprender ese oficio y luego terminaban de peones a medida que hacían experiencia. Así desfilaron en orden el tío Andrés, el tío Vicente y papá. La forma de trabajo era montando un campamento en la misma estancia.
Para cuando el abuelo murió, tenían entonces las 200 Ha que luego se vendieron con lo poco que quedaba de las mejoras y un camión viejo.
Espero que si alguien sabe más detalles me los haga llegar. Me interesa saber en qué año hicieron la colonización y su relación con la fundación de La Pala y Murature.
domingo, 23 de octubre de 2005
Emociona mucho...

...tener contacto con algo lejano en la distancia pero muy cercano en el sentimiento.
Poco menos que casualmente encontré el "website" del diario "Cambio 2000", de Carhué. Lo leí con interés porque he viajado muchas veces a esa ciudad, donde vivió mi tía María con su ya fallecido esposo, Pedro Angerami, y donde murió el abuelo "Pepe" Virgili el 6 de mayo de 1970.
Escribí un mensaje en el libro de visitas que, para mi gran sorpresa, fue contestado en el día para hacerme saber que existía un "website" de Villa Maza y que allí podrían darme alguna información de mi familia paterna.
Y entré nomás este viernes desde el trabajo, porque no resistí tener que esperar. Encontré unas páginas modernas y atractivas de esa localidad que recorrí muchas veces como anónimo visitante, de paso a Murature.
En Maza no nació nadie de mi familia, pero está igualmente asociada en profundidad y no sólo por la cercanía con La Pala. En Maza se inscribieron los nacimientos de papá y todos los tíos y tías; papá fue delegado municipal entre 1946 y 1947, y también allá se casaron mis padres el 9 de noviembre de 1946. De tantos relatos de papá recuerdo en este momento los nombres de Mario Nicolini o el farmacéutico Rogel, que a papá llegó a atenderlo el Dr. Loyarte, o cuando dice que plantaron las primeras plantas del vivero de Carhué o inauguraron el camión regador con el agua que fluía de la usina.
Mandé un mensaje al diario de visitas del sitio, pero hasta el momento no se ha publicado.
Dije que doy unas vueltas por Maza cada 2 ó 3 años de paso para recorrer La Pala y el campo que fue del abuelo. Nadie me conoce ni tuve el valor de parar a alguna gente para preguntar si sabían algo de mi familia. Quedo como un forastero más de paso.
No sé, esto de remover la historia familiar en el mismo lugar es como asomarse a un túnel largo y en penumbras, pero puede más la necesidad de saber todo lo posible de mi gente en aquel pedazo de tiempo que no conozco. He leído que en La Pala quedan 20 habitantes estables y ni sé si entre ellos están 2 que recuerdo por papá: los Fernández y los Garófolo. A pesar de todo, espero regresar pronto y esta vez con tiempo como para preguntar en Maza y en La Pala si alguien sabe y tiene la vocación de relatarme cosas de José Virgili y su familia.
Mientras tanto, sigo buscando.
martes, 18 de octubre de 2005
La casa del campo... hoy

Hay lugares de habitación donde se encuentran sentimientos contradictorios entre quienes los habitan. Algo así pasó con la casa del campo de los abuelos, cerca de La Pala. Algunas tías y tíos puede que han vivido sin extrañar un segundo esa casa donde nacieron y se criaron, otros, tal vez, la han recordado agridulcemente, pero prácticamente ninguno quiso volver después que se fueron a sus propias vidas.
Yo sí volví varias veces. Para mí fue más fácil amarla e incorporarla a los más lindos recuerdos de la infancia. Yo era "de afuera". Iba por algunos días con papá y mamá y sólo disfrutaba la casa, los abuelos y los tíos y tías. Era una casa "de aventuras y misterios", todo tan grande y con luces de lámparas de kerosene!
Algo ya conté de esos recuerdos, que son muchos en varios viajes propios y miles y miles en los relatos de papá. Era una casa tan linda para mí. Fíjense en "Archivos" (a la derecha), en los de julio, el día 18. Allí se ve detrás de la familia en pleno la casa, aunque le faltan algunas ampliaciones que se hicieron posteriormente.
A la derecha había una especie de galpón chico (recuerdo que en el cajón de una mesa de allí se guardaban decenas de cartuchos de escopeta), detrás de él había un sendero que llevaba al "baño exterior" (vulgo: excusado de chapa), detrás estaba el dormitorio de los tíos, adelante, en el patio, el aljibe y más allá el tanque australiano de material. Hacia atrás de donde sacaron la foto, un poco a la derecha, estaba el galpón grande donde había herramientas, aperos, elementos varios y guardaban el auto y el camión International.
Caramba con el tiempo y las ausencias. Hoy es tapera. El campo lo tiene un señor de Villa Maza y nadie vive. La casa fue acorralada por el tiempo y la hacienda (uno de los pisos de madera fue roto por algunas vacas, que incluso cayeron en el sótano). La intemperie y el abandono la dejaron en ruinas, pero en mi opinión nunca podrán llevarse cada momento grabado en la memoria y en el corazón.
Uno de los viajes fue en febrero de 1998... quedaba entonces lo que se ve en la foto. Esa pila de ladrillos que se observa a la derecha, era aquel aljibe, donde por las noches, después de cenar, el tío Andrés me llevaba a mirar esos cielos que se caían de estrellas como yo nunca había imaginado que podía ser.
Tal vez hoy ni eso quede de lo material, pero allí seguirán viviendo para siempre las voces, las risas y las figuras de toda la familia, incluyendo los amores y los odios que puedan haberse gestado en su seno. Mis raíces en Argentina son ésas, no las cambiaría por ningunas otras. Pienso volver todas las veces que pueda... es como cargar las pilas, aunque ni papá mismo me entienda.
lunes, 17 de octubre de 2005
¿La Pala o Murature?
Francisco Murature es exclusivamente el nombre de la estación del ferrocarril, que en el camino de Villa Maza al pueblo está casi media legua antes (después de la estancia El Parque). El pueblo en sí mismo y la zona aledaña, se llama oficialmente Colonia La Pala. Aún hoy puede verser el cartel en arco, oxidado, que está a poco de la entrada del caserío actual en que se ha convertido.
A propósito, las locaciones tienen su propia historia, que data oficialmente del año 1979 por el Decreto provincial Nº 360, que fija el día 8 de octubre de 1907 como la fecha de fundación de "la localidad de Francisco Murature, jurisdicción del Partido de Adolfo Alsina". Parece que ni el el mismo Gobierno se ponía de acuerdo con el tema de ambos lugares! Resulta que el 30 de octubre de 1882 el Presidente Julio A. Roca le vende a don Francisco Murature cuatro lotes de tierra que suman 27.697 hectáreas en esa zona, segunda sección de Tierras Públicas de la Provincia de Buenos Aires. Murature también tenía tierras en la región de Ingeniero White y había donado un espacio al gobierno para el ferrocarril de ese puerto.
Simultáneamente, por esa época se construían numerosos ramales del ferrocarril, en manos de los ingleses. Uno era el que corría entre las localidades de Nueva Roma (cerca de Bahía Blanca) y Huinca Renancó (en el sur de la provincia de Córdoba). Aunque los extremos están sobre la ruta 35, el ramal sigue desde P. Solá hasta Realicó, pasando por Darragueira y Catriló (existe un segundo ramal que desde Solá va por Villa Iris bordeando la 35 hasta H. Renancó). En el kilómetro 227,200 del primer ramal de trenes, había una estación que se llamó "Garro" por resolución del Ministerio de Obras Públicas de la Nación del 4 de septiembre de 1905. Sin muchas explicaciones que lo justifiquen, y dado que ambas estaciones las donó Murature y su esposa, por otra resolución del 8 de octubre de 1907 se cambian los nombres: Garro pasa a ser la de Ingeniero White y Murature la del kilómetro 227,200.
Respecto al ferrocarril, vale agregar como curiosidad que se desarrolla en aquellos lugares desde 1904 a través de la "Empresa del Ferrocarril de Buenos Aires al Pacífico", que obtuvo la concesión del ferrocarril de Bahía Blanca al noroeste.