A la fecha, gracias a Dios, queda con vida una de los siete hermanos de papá: la tía María.
A ocho meses de la última vez que escribí en el "baúl familiar", vi la foto que me mandó la "vasca" hace casi un año y me atrapó el deseo de nuevamente acercarme a este blog al que casi nadie aporta datos que lo hagan crecer.
Veamos, la tía María es la mayor de los nueve hijos que tuvieron los abuelos "Pepe" (Giuseppe) y Lucía. La bautizaron como María Ángela y nació el día 22 de octubre de 1912 en La Pala, inscrita en Villa Maza. Fíjense: la tía tiene hoy 95 años y, el próximo 22 de octubre va a cumplir 96 años!!! ¿Lo mejor?: Tiene la lucidez característica de los Virgili... completa!
Permítanme hablar un poco de ella, que según Ellén tiene bastantes "achaques" pero sige con la pasión viva por la lectura permanente de la revista deportiva "Ole" y más fanática que nunca de Boca Juniors. Parece mentira, pero por fortuna sus hijos y nietos pueden disfrutarla aún.

A ver... conocí y conozco bastante bien a la tía María, como que hace casi 60 años que la frecuento. Les voy a dejar mi imagen de ella: un roble, una "laburante" de 24 horas por día los 365 días del año. No era demostrativa, como casi ninguno de los tíos o papá, pero tiene una mirada muy dulce y tierna y ella nunca dejaba faltar una sonrisa escondida entre sus pocas palabras con esa voz ronca tan característica que nunca cambió.
Tía María desde muy chico me dejó el retrato del sacrificio, de la mujer que vive para su casa, su marido, sus hijos.... de sol a sol.
Ha sido conmigo y hasta donde pude ver, una mujer de una bondad enorme. Su dureza genética no era obstáculo para que nos mimara cuando viajábamos al campo o a Carhué. Mujer brava la tía, brava en el sentido de las criollas de ley, brava en el sentido de que no la iba a desmoronar (por afuera) un granizo, ni la langosta, ni dos viudeces, ni tantos dolores de la vida sacrificada del campo y del pueblo. Brava, la tía María, con la bravura de los que sufren en silencio, sin espamento, sin escenas, de las que son las primera en levantarse y las últimas en acostarse.
Ahora se ha "achicado" un poco, como todos los abuelitos, pero era alta, era grande la tía. Recuerdo que con ella no jodíamos... no nos atemorizaba, pero sabía tener esa mirada tan virgiliana que te dejaba clavado en el piso si hacías una macana y ella estaba presente.
Muchas veces estuvimos en su casa. Era como nuestra casa, así de simple. Para ella siempre fui "Ernestito", típica carga de quienes llevamos el mismo nombre del padre (por suerte, esa costumbre se ha dejado de lado).
Con sus hermanos tenía esa relación tan propia de ellos: distante por la distancia, fría por los espacios de tiempo, respetuosa por la genética familiar, pero con esa ebullición del corazón que podemos percibir quienes los miramos con los ojos del amor, porque sin duda todos fueron merecedores de nuestro profundo amor. Ella es (y ellos fueron) personas sanas, honestas, rectas y dignas, por sobre cualquier otra cosa.
Quiero decir de nuevo: la conozco bien a la tía María, la decana de los hermanos, la hermana-madre de casi todos ellos, la que inspira respeto, la que, como todos ellos, parece un volcán: fría por fuera y en ebullición por dentro. Es la última que está viva, es la última que tiene vivos los recuerdos de esa familia tan cara a mi corazón, tan añorada.
La tía se casó el 14 de abril de 1934 (a sus 22 años) con Tomás Sarries. De ese matrimonio nacieron Tomás Francisco el 25 de febrero de 1935 (falleció en un accidente el 24 de diciembre de 1996) y Ellén, el 13 de septiembre de 19.. (no debo decir la edad de las mujeres coquetasssssss). El tío Tomás falleció el 30 de diciembre de 1948.
La tía se casó por segunda vez el día 25 de agosto de 1951, en Carhué, con un hombre lugareño: Pedro Angerami. De ese matrimonio, el día 28 de diciembre de 1952 nació mi primo Pedro Angerami (h).
Como anécdota: mi nacimiento se dio entre dos muertes traumáticas en la familia: la tía Amelia Guerendiain, el 7 de noviembre y el tío Tomás, el 30 de diciembre.
Ahora la tía María está viviendo en Bahía Blanca, con Ellén. Hasta hace pocos años vivía en un departamento con Pedro, que ahora vive solo.
Vean a la tía en la foto.... a los 95 años! Sigue teniendo la imagen de un roble a mis ojos y mucha ternura a mi corazón. Un besote tía, aguantá!
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