Así como no se ama más a un hijo que a otro, tampoco se ama más a un nieto que a otro, pero Lucas tiene una característica distintiva que le agrega un matiz a la felicidad de ser testigo nuevamente del milagro de ver y tocar al hijo de mi hijo: es el único responsable de mantener la línea de sangre de mi abuelo José (tatarabuelo de Lucas) y, tal vez, la de mi bisabuelo Giovanni (no sé si algún hijo varón de Pacífico o Venancio han tenido descendientes).El tema es que hoy, a las 10:35 y pesando 3.400 gramos, nació en un sanatorio de la Capital Federal el hijo de mi hijo Germán y de mi hija política Ingrid.
No quiero pecar por exceso de "abuelismo", pero este niño es una preciosura total, aunque nació por cesárea porque después de hacer trabajar a la madre cinco horas en la sala de partos, seguía muy arriba y parecía negarse a salir por su cuenta a este mundo que nos toca vivir (será adivino?).
La foto muestra a dos de las personas más importantes de mi vida... y Lucas con siete horas de nacido!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario