viernes, 22 de octubre de 2010

Tía María, hoy 98 años!

¿Qué puede decirse de una tía que cumple 98 años? Muchísimas cosas en pocas palabras...

Es la mayor de los ocho hijos de los abuelos José y Lucía, la que hizo todas las tareas reservadas en la sacrificada vida de campo de principios del siglo XX y, por si fuese poco, también parte del rol de "mamá" de sus hermanos menores, sean mujeres o varones.

He frecuentado mucho a la tía, tanto en el campo con Tomás, su primer esposo fallecido joven, como en Carhué, donde formó su segundo matrimonio con Pedro Angerami.

Hasta la fecha sigo teniendo las imágenes grabadas de la tía en su papel fundamental: trabajar... siempre haciendo algo, siempre secándose las manos con el delantal, siempre con un elemento de limpieza o fregando o haciendo mandados o aseando la casa o... trabajando!

Su ascendencia virgiliana la dotó de un fuerte carácter, sin dudas, pero su ascendencia Di Yelsi le aportó una dulzura tierna que compensaba bien las cosas. No es de una época donde sobraban los mimos o las consideraciones actuales de la psicología social, lo que otorga más mérito a quienes supieron ganarse el amor de quienes los rodeamos.

La foto es de justo diez días atrás, cuando pasé por Bahía Blanca para darles unos besos a ella y a mi prima Ellén, con quien reside y recibe todos los cariños que merece. Tiene una lucidez que asombra, al igual que su vista (lee sin anteojos) o su audición (oye mejor que yo!).

En fin, es especial la tía María, para mí tanto como lo fue para papá, que siempre hablaba de ella con un respeto profundo, tanto como su amor por aquella hermana que además de cuidarlos, seguramente los debe haber apañado en más de una fechoría de adolescentes.

Un beso enorme, tía, que sigas pasando estos tiempos de tu vida rodeada de afecto, de todo el amor que supiste ganarte a fuerza de trabajo, nobleza y protección.

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