domingo, 25 de diciembre de 2005

Papá, Delegado en Maza


En mayo próximo Villa Maza cumplirá su primer centenario de fundación y estoy imaginando que será una fiesta monumental. Trataré de asistir.

El destino hace que en este tiempo de reencuentros con la historia de mi familia, el actual Delegado de Maza sea familiar político. En el viaje que hice el 8 de este mes me ha honrado dejándome recorrer (por primera vez en mi vida!) la Delegación, incluyendo una foto en el actual despacho principal.

Mi papá, Ernesto Ignacio, resulta ser el Delegado con vida más antiguo en la historia macense, hecho que no es poco. Elsa está preparando el libro del centenario y espera incluir alguna semblanza de papá, algo de su biografía y algún hecho destacado de su no muy extensa permanencia en ese cargo. La foto es de papá en esa época.

Empiezo aquí un resumen que espero sirva a Elsa y quede incorporado como un pedacito de esa historia que a papá lo enorgullece hasta el día de hoy.

Los datos de familia de papá están ya detallados en este lugar, pero nació en el campo de La Pala y fue inscripto en Villa Maza como nacido el 2 de noviembre de 1919. Desarrolló la vida típica de esa época en el campo, es decir, lo dejaron retozar más o menos libremente hasta los 7 años y a partir de ahí lo incorporaron "de prepo" a los trabajos agropecuarios. Debutó a esa edad cuidando las ovejas del abuelo, incluyendo quedarse de noche en una casa alejada de la principal para cuidar el rebaño (papá recuerda vívidamente el terror que tenía de aquellas noches en soledad).

Creció progresando en cada tarea del campo a medida que aprendía cosas cada vez de mayor esfuerzo según su edad. Sus dos hermanos mayores (Andrés y Vicente) iban adelante en ese aprendizaje y, junto con el abuelo, formaban un grupo de trabajo que alcanzaba perfectamente para trabajar las 100 ha que tenían en ese momento y muchos trabajos en la estancia de los Paturlanne (que ya relaté).

Hizo su estudio primario en el colegio de La Pala, los únicos tres grados que había en aquel tiempo. En realidad, fue todo el estudio formal que hizo en su vida. Como tantos de aquel entonces, progresó como autodidacta cada vez que fue necesario.

Tuvo una infancia y juventud que lamentó casi toda su vida, por la rudeza del trabajo y la dureza del abuelo, que no supo más que exigirles sin demostraciones explícitas de cariño. La abuela Lucía compensaba un poco con su dulzura maternal, pero muy limitada también por aquella cultura machista imperante, donde la mujer callaba ante el hombre para obedecer dócilmente a sus mandatos. De todos modos, siempre recuerda papá lo bien que lo pasó en las correrías juveniles que hizo con sus hermanos mayores (eternos compinches de fechorías y diversión) y algunos amigos. He reído horas y horas escuchando anécdotas de salidas, de bailes y andanzas de su grupo, donde hacían las mil y una. Claro, era un día en la semana solamente para desatar tanta energía juvenil luego de trabajar sin descanso de lunes a sábado en el campo.

Hasta que hizo el servicio militar en el año 1940 (Escuadrón de Artillería Escuela, en Campo de Mayo), nunca salió de esa zona. El viaje a Buenos Aires le abrió un panorama que creo nunca más dejó de latir en su interior. Sin embargo, en noviembre de 1940 al obtener la baja, regresó al campo del abuelo. Fue un año pésimo económicamente en la región. El cereal casi no tenía precio y no podían pagar la estadía de las bolsas en la estación Murature. Se tiraba la cosecha a la calle. En el año 41 la piedra se llevó casi toda la cosecha. Esta etapa de crisis agravó las discusiones con el abuelo, porque papá creía que debía comprar más campo si quería que los hijos varones se queden a trabajar. Por razones que nunca tuve claras, el abuelo se resistía a agrandarse, aún pudiendo hacerlo.

En 1941 papá decide buscar otros rumbos. Empieza recalando en la casa de la familia de Cipriano Ríos, en Catriló y sigue para Buenos Aires, donde consigue un trabajo de obrero en el frigorífico Anglo, por 3 meses, porque ingresa a Gendarmería Nacional. Lo trasladan al sur (Esquel y Río Mayo), pero no le convence esa vida de estado policial en el frío patagónico y renuncia a fines de 1942, para regresar al campo.

Duarante 1943 se dedica a formar parte de la empresa de cine ambulante que habían creado su hermano Vicente y "Tito" Cadena, que llamaron "Renacimiento". Las películas las alquilaban en Bahía Blanca y estaba el equipo de proyección montado en un camión. Siempre empezaban las funciones con fondo del vals "Desde el alma". 1943 fue un año muy lluvioso en esa zona, y una noche papá manejaba con alguna copa de más y por esquivar una laguna pasando cerca del talud del alambrado volcó el camión. Estuvieron casi dos días secando a mano los metros y metros de película para que no se dieran cuenta los de Bahía Blanca! (lo lograron). Recorrieron todos los pueblos de la zona y no les iba mal, pero a papá lo atraía un horizonte más amplio que el del campo y se fue nuevamente a Buenos Aires.

En 1944 trabajó otra vez en el Anglo, pero sólo 2 meses porque consiguió un trabajo algo mejor en la Algodonera Argentina. Aquí no puede dejarse de considerar el contexto político de efervescencia que había con el peronismo. Con su experiencia de obrero en 1941 y ahora en el 44, papá quedó cautivado con las ideas y políticas laborales de Perón. Como él dice: vivió como trabajador raso el "antes y el después" de Perón... claro, se hizo peronista de alma. Así siguió hasta el famoso 17 de octubre de 1945, donde solidarizándose con Perón movilizó a sus compañeros para parar todo el 4º piso de la Algodonera y lo logró!... aunque le costó el trabajo y lo despidieron por semejante "osadía huelguista" (se salvó por poco de ir preso).

Regresó algo acobardado al campo a fines de 1945. Habiendo llegado a Maza el rumor de lo que papá había hecho en la Algodonera el 17 de octubre, parece que le generó una especie de "chapa" como persona y dirigente, porque relató siempre que unos tales Rivas y Desac (no recuerdo los nombres) le ofrecen hacerse cargo de la Delegación hasta tanto se resuelva el resultado de las elecciones y se hagan cargo las autoridades nuevas del peronismo, al año siguiente. Papá aclaró que él no tenía ambiciones políticas y que no tenía estudio, pero igual insistieron y finalmente (desocupado y sin lugar propicio en el campo) aceptó... tenía 26 años. Lo apoyaron bastante Mario Niccolini y el farmacéutico Rogel.

No relataré las visicitudes políticas que cuenta siempre como ingrediente permanente de esa función, que asume en marzo de 1946. No le fue fácil a papá, hombre con un sentido de la justicia y la ética propio de su genética Virgili, desenvolverse en una función que tiene una componente política y, particularmente, en el contexto convulsionado que ya relaté. Sin embargo, cuenta que cuando le pedían la renuncia por hacer cumplir las ordenanzas sin mirar linaje, partido político o apellido (como hizo en toda su gestión), lo salvaban algunos conocidos suyos que eran fuertes en el gremio ferrocarrilero, porque en aquel entonces los talleres de Maza eran importantes y con peso suficiente como para influir en ciertas cuestiones de la comunidad.

Hay decenas de hechos que papá siempre ha recordado como resultados de su gestión, aunque destacaré dos por su permanencia e importancia: a) la forestación y estructura de bulevares de las calles 25 de Mayo y San Martín. Antes de concretarlo hizo consultas en Carhué y logró el aporte del vivero de esa ciudad para obtener los árboles que luego se plantaron. Me comentaron que al pavimentar (no sé en qué año), tuvieron que sacar todas esas plantas; b) la resolución de un problema serio con el agua de la usina. Los motores enormes que en aquel entonces daban energía eléctrica (sólo unas horas por día) se refrigeraban con grandes cantidades de agua que se desagotaba a la calle. Ante numerosas quejas de los vecinos por las "lagunas" que se formaban, papá imaginó una solución que resultó ser una muestra del ingenio natural de esta gente. Como la Delegación carecía de máquinas y equipos, le pidió a mi abuelo que le preste tractor, pala y otras herramientas, hizo hacer un zanjón al costado de la usina para que pueda ingresar un camión regador bajo nivel (que pidó a Carhué como donación por estar casi abandonado e hizo reparar) y construyó una "manga" por la que, a través de un tanque de acumulación, se hacía llenar el camión regador. Como se dice, "mató dos pájaros de un tiro": eliminó el agua en la calle e inauguró el servicio de riego de las calles! Francamente, una genialidad del "viejo".

Para principios de 1947 (no recuerdo la fecha) renunció porque se hacía muy fuerte la presión de algunos políticos peronistas y, además, ya era inminente la asunción de las nuevas autoridades electas.

Durante su etapa de Delegado papá era vecino de la Subcomisaría, que ocupaba mi abuelo materno, Eusebio Fernández. Conoció a mamá en un baile y fueron novios. Se casaron el 9 de noviembre de 1946. Cuando
trasladaron al abuelo a otra Subcomisaría, la de San Cayetano, se fueron con ellos. En San Cayetano nacimos mi hermana y yo.

A partir de ese traslado viene una etapa de nómades, ya que fue camionero y chofer de un ómnibus de la Dirección de Turismo y Parques. Vivimos en La PLata en diciembre de 1949 y enero de 1950; unos meses más en San Cayetano; de mayo de 1950 a marzo de 1952, en Sierra de la Ventana; hasta junio de 1952 en Bahía Blanca; nuevamente en San Cayetano hasta octubre de 1953, y desde entonces, definitivamente, en La Plata porque lo trasladoaron y empezó a ascender en su carrera.

Papá llegó a ser Jefe del Departamento Automotores del Ministerio de Economía. Cuando se retiró tenía a cargo más de 250 vehículos y 120 personas. Siempre consideré que no fue poco para este muchacho del campo con tercer grado... o sea, me enorgullece todo lo que hizo, además de criarnos con amor y sin privaciones.

Actualmente papá esta delicado con su 86 años. Mamá murió en octubre de 1996, de una forma inesperada y en pocos meses. Desde entonces papá se ha ido deteriorando mucho.

Sabe que lo recordarán en el centenario de Villa Maza, y se le ha hinchado el pecho, en mi opinión, nunca se fue espiritualmente de esa tierra. Para los macenses en general, papá es un nombre más en la lista histórica de Delegados, aunque para papá es un hito en su vida, un logro del que siempre se ha sentido orgulloso, igual que yo.

Sabe Dios cuál será la salud de papá en el centenario, pero yo sé que por sus ojos las imágenes que lo acompañan cada día en la inmovilidad de sus piernas, son las de mamá, su familia y esa tierra. Me adhiero a esos recuerdos y me complace que tenga un lugarcito allá, donde dejó todo lo que pudo y lo que supo.

Hasta pronto.


domingo, 11 de diciembre de 2005

Mis bisabuelos


De este viaje, gracias a mi prima Elsa, he obtenido lo que me pareció casi un milagro... la copia de una foto de mis bisabuelos Giovanni y Sperandia!

La fidelidad no es la mejor, pero están tratando de conseguir la foto original para mejorarla.

En la foto aparecen los bisabuelos con su hijo Nazareno, que fue el que regresó con ellos a Italia.

En mi opinión, mi abuelo "Pepe" se parece muchísimo a su padre, y la bisabuela es una mujer bellísima.

No sé ni dónde ni cuándo fue tomada la foto, así que si alguien de la familia lo sabe, espero la información, igual que cualquier otra de ellos.

sábado, 10 de diciembre de 2005

El campo... lo que alegra y lo que duele


Ayer regresé de otra visita al campo que era del abuelo "Pepe". Me queda alegría y también dolor, porque tal vez ya no tenga sentido volver.

Si miramos la foto de la derecha, está nuevamente toda la familia de José Virgili en el campo de La Pala.

Mis abuelos se casaron el 10 de septiembre de 1908 en Pellegrini. Tuvieron 9 hijos, 5 mujeres y 4 varones, de los que sólo quedan 2 en vida, a saber:

Esperanza Nicolasa (nació el 6/12/1910 y murió el 2/5/1911); María Angela (22/10/1922, vive); Rosa Asunción (15/8/1914 y 8/12/2004); Andrés Leandro (28/11/1915 y ¿?); Vicente Higinio (11/1/1918 y 23/12/1980); Ernesto Ignacio (2/11/1919, vive); Riga Nélida (4/3/1921 y 8/3/1993); Luis (17/7/1922 y 30/4/1978), e Irene (16/10/1923 y 1/6/2005).

En la fotografía son, de iquierda a derecha: Rosa, María, abuela Lucía, Nélida, Irene, abuelo "Pepe", Luis, Andrés, Vicente y Ernesto.

Noten la casa a la iquierda, que ya describí en general, y el molino a la derecha. Aunque no se ve en la foto, al lado del molino estaba un tanque australiano de material, y detrás del auto y mi familia, el aljibe.

En ese campo, en esa casa, se cumplieron todos los sueños de los abuelos en cuanto a colonizar una tierra nueva y próspera y fundar una familia. Lo hicieron con creces. Era una época diferente, donde el ferrocarril generaba una dinámica poblacional completamente distinta a la actual. Los abuelos trabajaron duro e hicieron crecer su economía agropecuaria, los tíos nacieron y crecieron en esa tierra, pertenecieron a ella tanto como la tierra les perteneció.

El campo está a a 2.100 m de la escuela actual de La Pala. El camino es así: desde la escuela se sigue hasta topar con el alambrado (500 m), se dobla a la izquierda (200 m), se dobla a la derecha en la primera huella y se recorren 1.400 m hasta donde empieza el campo, a la izquierda del camino. En ese trayecto hay una "S" suave y otra más pronunciada poco antes del campo. Tiene muchas cina-cina, que están muy crecidas ahora.

Del campo a Villa Maza hay 23.400 m, de los que actualmente 10.200 son pavimentados.

Cada uno de los hijos hizo su vida después, con mayor o menor arraigo, pero todos quedaron "atados" a su lugar de origen. Se fueron porque la tierra les quedó chica para tantos varones y el abuelo no se animó a seguir comprando campo, aunque tenía recursos para hacerlo. Recién en 1946 adquiró 100 ha más para completar las 200 con las que murió, pero era algo tarde y poco para todos... los hijos empezaron a buscar sus propios rumbos.

De todas formas, allí creció una gran familia, con la problemática de cualquier otra, con virtudes y defectos, con aciertos y fracasos, pero una hermosa familia... MI familia, la de mi papá, la que me dejaron compartir con tanta bondad y alegría, en la que recibí siempre un trato cariñoso, contenedor, deslumbrante.

Eran trabajadores admirables, como tantos otros colonizadores. Duros, "chinchudos" a lo Virgili, con algo de resentimiento a una vida tan despojada de gestos amables y tiernos, sin caricias, pero también eran (y son) nobles y honestos "a muerte". Sin instrucción (por no haber medios en esa época, más que un tercer grado primario), son de una inteligencia especial, pragmática, resolutiva. Todos se caracterizan por una memoria privilegiada, asociada a un casi obsesivo ejercicio del recuerdo de esos años en La Pala, a pesar de que conscientemente solían rechazarlo.

Sin emargo, aunque me he resistido a aceptarlo, todo tiene un principio y también un final.

Como ya dije, volví varias veces al campo, para estar un rato contemplando lo que iba quedando de esa casa. Como se ve en otro "post" (18/10/2005), hasta hace unos años algunas paredes quedaban en pie para ayudarme a rememorar los miles de recuerdos lindos de mis viajes desde la niñez.

Ayer, como otras veces, con emoción crucé La Pala para llegar al campo y por poco no me pierdo!... la huella ya casi no se transita, está cubierta de pasto y las cina-cinas por trechos se cierran sobre el techo del auto.

El campo ya no tiene tranquera y el monte de la casa tampoco tiene las decenas de eucaliptus que lo rodeaban. Tuve que caminar por el campo del costado y caramba... el alma se estruja un poco al ver que el tiempo y otros destinos ya casi han hecho desaparecer todo. Unos arbustos cubren prácticamente todo el terreno y de la casa no quedan más paredes, sólo se ubica su lugar porque aún se observa en parte lo que era el sótano, como se ve en la segunda foto. Los otros vestigios visibles son las paredes del aljibe de unos 30 cm y un pedazo de la pared del tanque autraliano, y nada más.

No era un problema de propiedad material, porque lo disfrutaba aunque nunca fue mío. El dolor de hoy es porque ya está "muriendo" todo rastro que me hacía sentir que parte de aquel pasado seguía muy vivo en mi corazón por las referencias que visualizaban mis ojos. Quedaban paredes, pero alcanzaban para "reconstruir" como una película las imágenes de mis tíos jugando en ese patio, o las mías y de mi hermana en el mismo patio, en el tanque australiano, en el aljibe, en toda la casa, en la huella de la tranquera, en el Ford '35 del abuelo.

Ahora, los arbustos que tapan todo con la voracidad de lo salvaje en aquello que se abandona, me hicieron saber de un sólo golpe que se acabaron los sueños, las películas, la casa, el patio, el tanque, el aljibe y, lo que es más doloroso... me hiceron notar con la crueldad de ciertas realidades que los abuelos y casi todos los tíos ya no están, y nunca más estarán.




lunes, 14 de noviembre de 2005

Mi abuelo "Pepe"...

Este era mi abuelo Giuseppe Virgili, alias "Pepe" o también José. Su fotografía muestra con claridad la imagen de lo que era: un hombre fuerte, trabajador, duro.

No tengo datos confirmados de su año de nacimiento en Cingoli, pero lo estimo en el 10 de noviembre de 1879. Murió en Carhué el 6 de mayo de 1970. Era uno de los cinco hijos de Giovanni Virgili y Sperandia San Felice. El abuelo vino a los 14 años a la Argentina y aquí se quedó con sus hermanos Venancio, Alejandro y Pacífico.

Su hermano Nazareno se volvió a Italia con mis bisabuelos y la hermana María nunca vino a la Argentina.

Mi abuelo ha sido una de esas veinte familias o grupos que relata el tío Pedro que llegaron hasta la zona de La Pala en 1904 para establecerse en tierras apenas loteadas con un alambre y vírgenes de laboreo. Se casó con Lucía Di Yelsi, probablemente alrededor de 1907, y tuvieron ocho hijos entre 1913 y 1924: María, Rosa, Andrés, Vicente, Ernesto Ignacio (mi papá), Luis, Nélida e Irene. Hasta hoy, sólo viven María, con una hija en Bahía Blanca, y papá, con mi hermana en La Plata.

Estoy buscando más información para completar los hechos salientes de la vida del abuelo. Fue un hombre duro, como todos los que fueron a colonizar tierras hace un siglo, pero vivió para trabajar y darles un porvenir a sus ocho hijos, independientemente de que las cosas hayan salido o no como seguramente él habrá proyectado. Mis muchos recuerdos de él, son de un abuelo algo parco, pero tierno y muy bondadoso, con una sonrisa cautivante y una mano dura y callosa acariando mi cabeza como tremendo gesto exterior de su cariño (que no utilizó con sus hijos).

Era un personaje... aunque claro, sus hijos tenían una imagen bastante más crítica que la mía de nieto, porque se criaron en los rigores y rudezas de una época en que el trabajo agrícolaganadero se hacía a fuerza de pulmón y brazos y los padres distaban mucho de ser contemplativos o "contenedores". Ya retomaré el tema de mi abuelo.

miércoles, 9 de noviembre de 2005

Sin desperdicio!

Una prima de Villa Maza ha contestado un mail que le envié. Es hija de Pedro Virgili, que tiene 89 años ahora, quien le ha relatado lo que seguidamente copio literalmente, porque es tan rico en detalles que no tiene desperdicio alguno. Agradezco de corazón este aporte a mi baúl familiar y, sobre todo, a mi sed de saber todo lo que ellos vivieron. Tiene relación con la etapa en que llegaron a esas tierras despobladas. Se confirmaría que el año fue 1904.

Este "post" contesta algunas dudas que quedaron flotando en el del 23 de agosto. Bien, a leer entonces lo que Pedro relató a su hija:

"Mi padre, Alejandro Virgili, nació en Cingoli, provincia de Maccerata, Italia. A los 16 años se embarcó para Argentina, solo y buscando a su padre. En la inmigración le informaron que estaba en la fundación de Necochea. Viajó hasta Tandil en tren y de ahí a Necochea. Viajó a Magdalena, cerca de La Plata, allí se casó y esperó a sus 3 hermanos que fueron llegando de Italia.

Don Joaquín Migliore, que estaba organizando una colonización, les alquiló los primeros campos de la zona. En 1904, hicieron la primera “contrata”. Fueron llegando como 20 familias de Magdalena. Traían todo en el tren: chatas, arados de 2 rejas, atadoras de trigo, caballos, sembradoras, sulky, jardineras, etc. Un italiano llamado Giuli trajo dos bueyes. Desde Catriló llegaron por tierra con todos esos implementos.

Las parcelas de campo estaban fraccionadas y rodeadas de un solo alambre de púa, que no era suficiente para detener a los animales, pero servían de límite. Mi padre alquiló 300 ha, creo que a $5 la ha, para comparar, las alpargatas costaban 35 ctvos. Don Joaquín Migliore, el colonizador, recorría los campos de los arrendatarios en un caballo rosado, percherón y semipetiso y mi familia lo recordaba como una persona alegre, que compartía bailes y visitaba a los chacareros. Él cobraba el alquiler con parte de la cosecha y se encargaba de comercializar la producción.

El sueño de todo chacarero era ser propietario. Mi padre después de trabajar varios años compró 200 ha en la zona de La Araña (Atreucó –La Pampa). Esto fue en 1912, pagó $95 la ha. Don Eduardo Castex era dueño de 100 leguas y designó un vendedor en esta zona: Don David Macón, de origen judío, que recibía una comisión por cada venta. Las parcelas estaban divididas en lotes de 100 ha. Cerca de nuestro campo compró 300 ha don Andrés Taverna.

Para marcar las propiedades usaban como mojón unas varillas de hierro que tenían la inicial de E. Castex. Después compraron postes, varillas y alambre liso y de púa, en el negocio ¨La Pacífica¨ (hoy calle Italia donde se encuentra la panadería La Central) e hicieron alambrados de 7 hilos.

Trabajaba toda la familia, hasta las mujeres colaboraban en el trabajo de campo. Lujo no había, teníamos que aprovechar todo. El alimento salía de la huerta, se cazaban animales y se criaban ovejas. Algunas compras se hacían en Salliqueló o Catriló y para esos e usaba la jardinera (sulky pesado). Los vecinos se la prestaban entre ellos para conseguir las provisiones.

Las viviendas eran de adobe. Para construir la casa paterna se hicieron 120.000 ladrillos en 7 hornallas en el campo. Cuando estaba cargando los materiales en la estación, conoció a Tomás Anchorena, que era dueño de 20 leguas y que se acercó para preguntarle dónde estaban edificando."

Estas cosas, además de historia familiar, es historia pura de nuestros colonizadores!


sábado, 29 de octubre de 2005

Origen del campo

Faltan muchos detalles que me gustaría conocer sobre la cronología del campo del abuelo en la zona de La Pala, pero mientras tanto pude averiguar algunas referencias más.

El abuelo "Pepe" empezó siendo propietario de 50 Ha en un lote de 100 Ha que compartía con su cuñado Nicolás Di Yelsi y el amigo Cipriano Ríos, a razón de 25 Ha cada uno de ellos.

Primero se fue Nicolás, a La Plata, y vendió sus 25 Ha al abuelo, con lo que tuvo 75 hasta que murió Ríos y su familia se mudó a Catriló, vendiendo las 25 Ha restantes.

Así, el abuelo tenía 100 Ha hasta 1946, año en que le compra un campo de otras 100 Ha a Miguel Antoniana.

El abuelo, primero con peones y después con los tíos, gradualmente mientras iban creciendo, durante casi 20 años trabajó a porcentaje en las cosechas de la estancia de Leonardo y Juan Paturlanne. También hacían trabajos de arado y siembra, que se cobraban directamente.

Ese "mientras iban creciendo" significa que de jóvenes empezaban como ayudantes de cocina para aprender ese oficio y luego terminaban de peones a medida que hacían experiencia. Así desfilaron en orden el tío Andrés, el tío Vicente y papá. La forma de trabajo era montando un campamento en la misma estancia.

Para cuando el abuelo murió, tenían entonces las 200 Ha que luego se vendieron con lo poco que quedaba de las mejoras y un camión viejo.

Espero que si alguien sabe más detalles me los haga llegar. Me interesa saber en qué año hicieron la colonización y su relación con la fundación de La Pala y Murature.

domingo, 23 de octubre de 2005

Emociona mucho...


...tener contacto con algo lejano en la distancia pero muy cercano en el sentimiento.

Poco menos que casualmente encontré el "website" del diario "Cambio 2000", de Carhué. Lo leí con interés porque he viajado muchas veces a esa ciudad, donde vivió mi tía María con su ya fallecido esposo, Pedro Angerami, y donde murió el abuelo "Pepe" Virgili el 6 de mayo de 1970.

Escribí un mensaje en el libro de visitas que, para mi gran sorpresa, fue contestado en el día para hacerme saber que existía un "website" de Villa Maza y que allí podrían darme alguna información de mi familia paterna.

Y entré nomás este viernes desde el trabajo, porque no resistí tener que esperar. Encontré unas páginas modernas y atractivas de esa localidad que recorrí muchas veces como anónimo visitante, de paso a Murature.

En Maza no nació nadie de mi familia, pero está igualmente asociada en profundidad y no sólo por la cercanía con La Pala. En Maza se inscribieron los nacimientos de papá y todos los tíos y tías; papá fue delegado municipal entre 1946 y 1947, y también allá se casaron mis padres el 9 de noviembre de 1946. De tantos relatos de papá recuerdo en este momento los nombres de Mario Nicolini o el farmacéutico Rogel, que a papá llegó a atenderlo el Dr. Loyarte, o cuando dice que plantaron las primeras plantas del vivero de Carhué o inauguraron el camión regador con el agua que fluía de la usina.

Mandé un mensaje al diario de visitas del sitio, pero hasta el momento no se ha publicado.

Dije que doy unas vueltas por Maza cada 2 ó 3 años de paso para recorrer La Pala y el campo que fue del abuelo. Nadie me conoce ni tuve el valor de parar a alguna gente para preguntar si sabían algo de mi familia. Quedo como un forastero más de paso.

No sé, esto de remover la historia familiar en el mismo lugar es como asomarse a un túnel largo y en penumbras, pero puede más la necesidad de saber todo lo posible de mi gente en aquel pedazo de tiempo que no conozco. He leído que en La Pala quedan 20 habitantes estables y ni sé si entre ellos están 2 que recuerdo por papá: los Fernández y los Garófolo. A pesar de todo, espero regresar pronto y esta vez con tiempo como para preguntar en Maza y en La Pala si alguien sabe y tiene la vocación de relatarme cosas de José Virgili y su familia.

Mientras tanto, sigo buscando.

martes, 18 de octubre de 2005

La casa del campo... hoy


Hay lugares de habitación donde se encuentran sentimientos contradictorios entre quienes los habitan. Algo así pasó con la casa del campo de los abuelos, cerca de La Pala. Algunas tías y tíos puede que han vivido sin extrañar un segundo esa casa donde nacieron y se criaron, otros, tal vez, la han recordado agridulcemente, pero prácticamente ninguno quiso volver después que se fueron a sus propias vidas.

Yo sí volví varias veces. Para mí fue más fácil amarla e incorporarla a los más lindos recuerdos de la infancia. Yo era "de afuera". Iba por algunos días con papá y mamá y sólo disfrutaba la casa, los abuelos y los tíos y tías. Era una casa "de aventuras y misterios", todo tan grande y con luces de lámparas de kerosene!

Algo ya conté de esos recuerdos, que son muchos en varios viajes propios y miles y miles en los relatos de papá. Era una casa tan linda para mí. Fíjense en "Archivos" (a la derecha), en los de julio, el día 18. Allí se ve detrás de la familia en pleno la casa, aunque le faltan algunas ampliaciones que se hicieron posteriormente.

A la derecha había una especie de galpón chico (recuerdo que en el cajón de una mesa de allí se guardaban decenas de cartuchos de escopeta), detrás de él había un sendero que llevaba al "baño exterior" (vulgo: excusado de chapa), detrás estaba el dormitorio de los tíos, adelante, en el patio, el aljibe y más allá el tanque australiano de material. Hacia atrás de donde sacaron la foto, un poco a la derecha, estaba el galpón grande donde había herramientas, aperos, elementos varios y guardaban el auto y el camión International.

Caramba con el tiempo y las ausencias. Hoy es tapera. El campo lo tiene un señor de Villa Maza y nadie vive. La casa fue acorralada por el tiempo y la hacienda (uno de los pisos de madera fue roto por algunas vacas, que incluso cayeron en el sótano). La intemperie y el abandono la dejaron en ruinas, pero en mi opinión nunca podrán llevarse cada momento grabado en la memoria y en el corazón.

Uno de los viajes fue en febrero de 1998... quedaba entonces lo que se ve en la foto. Esa pila de ladrillos que se observa a la derecha, era aquel aljibe, donde por las noches, después de cenar, el tío Andrés me llevaba a mirar esos cielos que se caían de estrellas como yo nunca había imaginado que podía ser.

Tal vez hoy ni eso quede de lo material, pero allí seguirán viviendo para siempre las voces, las risas y las figuras de toda la familia, incluyendo los amores y los odios que puedan haberse gestado en su seno. Mis raíces en Argentina son ésas, no las cambiaría por ningunas otras. Pienso volver todas las veces que pueda... es como cargar las pilas, aunque ni papá mismo me entienda.

lunes, 17 de octubre de 2005

¿La Pala o Murature?

Desde que recuerdo y hasta que fui adulto, papá y toda la familia de él siempre hablaron de su vida en Murature. Era lógico suponer que nacieron y se criaron a pocos kilómetros de Francisco Murature, pero... si bien es cierto tal hecho, no es menos cierto que en realidad siempre se referían al pueblo de La Pala.

Francisco Murature es exclusivamente el nombre de la estación del ferrocarril, que en el camino de Villa Maza al pueblo está casi media legua antes (después de la estancia El Parque). El pueblo en sí mismo y la zona aledaña, se llama oficialmente Colonia La Pala. Aún hoy puede verser el cartel en arco, oxidado, que está a poco de la entrada del caserío actual en que se ha convertido.

A propósito, las locaciones tienen su propia historia, que data oficialmente del año 1979 por el Decreto provincial Nº 360, que fija el día 8 de octubre de 1907 como la fecha de fundación de "la localidad de Francisco Murature, jurisdicción del Partido de Adolfo Alsina". Parece que ni el el mismo Gobierno se ponía de acuerdo con el tema de ambos lugares! Resulta que el 30 de octubre de 1882 el Presidente Julio A. Roca le vende a don Francisco Murature cuatro lotes de tierra que suman 27.697 hectáreas en esa zona, segunda sección de Tierras Públicas de la Provincia de Buenos Aires. Murature también tenía tierras en la región de Ingeniero White y había donado un espacio al gobierno para el ferrocarril de ese puerto.

Simultáneamente, por esa época se construían numerosos ramales del ferrocarril, en manos de los ingleses. Uno era el que corría entre las localidades de Nueva Roma (cerca de Bahía Blanca) y Huinca Renancó (en el sur de la provincia de Córdoba). Aunque los extremos están sobre la ruta 35, el ramal sigue desde P. Solá hasta Realicó, pasando por Darragueira y Catriló (existe un segundo ramal que desde Solá va por Villa Iris bordeando la 35 hasta H. Renancó). En el kilómetro 227,200 del primer ramal de trenes, había una estación que se llamó "Garro" por resolución del Ministerio de Obras Públicas de la Nación del 4 de septiembre de 1905. Sin muchas explicaciones que lo justifiquen, y dado que ambas estaciones las donó Murature y su esposa, por otra resolución del 8 de octubre de 1907 se cambian los nombres: Garro pasa a ser la de Ingeniero White y Murature la del kilómetro 227,200.

Respecto al ferrocarril, vale agregar como curiosidad que se desarrolla en aquellos lugares desde 1904 a través de la "Empresa del Ferrocarril de Buenos Aires al Pacífico", que obtuvo la concesión del ferrocarril de Bahía Blanca al noroeste.



jueves, 15 de septiembre de 2005

Siiiiiiiiiiiii...

¡Por fin! Dos de mis primas, Liliana y Lucía, han empezado a colaborar y mandar datos. Me resulta gratísimo conocer o recordar cosas de los tíos. Los recuerdo tan vívidamente a todos que inevitablemente saltan en mi memoria decenas de recuerdos de cada uno, de los lugares, de sus gestos y tonos de voz... eran tan parecidos gestualmente!

Tío Vicente era de los mayores, pero se casó (a los 28 años) solamente 4 meses y 2 días antes que papá (a los 27 años) ¿lo habrán coordinado o fue casualidad? La tía Pety era de Bahía Blanca, ¿dónde se conocieron? Me hago la película de esos romances, igual que el de papá y mamá en Villa Maza. Papá tocó por primera vez a mamá en un baile, al compás del tango "Tormenta", que es desde que lo supe uno de mis favoritos. Cuenta que estaba con un amigo y que el otro se "la dejó" a él... menos mal para nosotros!

Cuando hablaba con papá de estos datos que me llegaron, amplió el recuerdo diciéndome que se casaron en Catriló (¿por qué allí?). Que luego de la crisis y desvalorización que dejó la I Guerra Mundial, Pedro y Antonio Arancet se quedaron con las estancias de los Hernandorena: "La Pala", donde pusieron de mayordomo a Roberto Hernandorena, y "Los Pinos", donde pusieron a un tal Semper. Roberto era hermano de tía Pety. Después que se casaron los tíos fueron a vivir a Quilmes porque él hacía el control de baterías e intrumentos eléctricos de los autos fabricados en la planta de General Motors. Papá viajó a días de nacer Lucía. De un viaje salió el proyecto de asociarse en la compra del camión Chevrolet, con el que se fueron ambos a San Cayetano. La mudanza la hicieron en el flamante camión, salieron a las 7 de la mañana de Quilmes y llegaron a las 22:00 a San Cayetano!

El tío Luis era el menor de los varones y el anteúltimo de los 8 hijos. Se casó a los casi 32 años. La tía Haydeé es del pueblo del ilustre autor de "Juvenilia" y nació a 21 años de fundado en tierras que eran propiedad de sus descendientes en el partido (Departamento, le llaman los pampeanos) de Quemú-Quemú. Papá dice al respecto que el tío Luis era tan "pintón" que lo confundían con un actor famoso de la época (no recuerda el nombre). Parece que se conocieron en un lugar donde la tía era maestra, tal vez una estancia... no tiene presente el dato.

En cuanto a que los tíos nacieron en Villa Maza, no es así. Todos los tíos y tías nacieron en el campo y asistió a la abuela una partera de ascendencia india, que se llamaba Escaraciola. Ocurre que al no haber oficina del Registro Civil en La Pala, el abuelo los anotó a todos en el de Villa Maza, de ahí la confusión.

Caray!... valgan los lindos recuerdos. Sigamos así, juntando datos que engorden el árbol genealógico.

jueves, 1 de septiembre de 2005

¿Apasionado?

Una persona querida de la familia, luego de leer este blog, ha opinado que soy apasionado... y yo me quedé pensando si es el adjetivo adecuado. No es que sea importante, pero vale. Apasionados son los que tienen pasión, y la pasión es el deseo muy vivo de algo o alguien. Bajo esta línea, no soy un apasionado en esto de la genealogía, por lo menos, no primordialmente.

Antes de explicarlo, debo decir que estoy sorprendido de mis primos hermanos, porque nunca pretendí que sientan como yo o siquiera que se contagien de mi entusiasmo "virgilesco", pero esperaba que algunos minutos dediquen por cariño a mí, si es que no lo tienen por el abuelo o nuestros ancestros. Después de semanas sigo esperando que me ayuden a componer y/o validar los datos que tengo de nuestra historia familiar, es decir, que abran este baúl un momento para poner un granito de arena, nunca pedí más que eso. Sigo creyendo que no es mucho pedir y espero no equivocarme.

Volviendo a las motivaciones, no hay una explicación como tampoco puede explicarse el amor, el verdadero amor. Un poco puede ser por alguna chicana psicológica, pero creo que más tiene que ver con dos motivos: 1) que mis raíces propias son casi inexistentes porque nací en San Cayetano accidentalmente por la vida laboral nómade de papá, así que en esa bonita ciudad cercana a Necochea, no había (ni hay) amigos o familiares que hagan terreno para anclar. Regresé de pasada unas veces más, y me gusta mucho, pero nada más. 2) amo a mis padres entrañablemente y papá, especialmente, desde que tengo uso de razón ha vivido hablando con tremendo amor contenido (y también con mucho resentimiento de una infancia dura con el abuelo) de sus padres, del campo, de La Pala, de la estación Murature, de los tíos y las tías, de los caballos, las chicas y los bailes, de las correrías por Quenuma, Rolón, Rivera, Maza y aledaños, de los Anchorena, los Castex, los cardos rusos... miles de recuerdos que a fuerza de escuchar toda mi vida (sin que papá se diese cuenta ni yo), hicieron crecer mis raíces sobre las suyas.

Hace muchos años que supe que no iba a pagar una psicóloga para que me explique esta necesidad de saber, de conocer toda la historia posible desde mis bisabuelos hasta nosotros. Es mucho más que pasión, es también amor, curiosidad, placer, orgullo, vocación, voluntad, paciencia, ilusión, apego, gratitud. Soy Virgili y luché hasta mis 56 años actuales para despojarme de muchas características negativas de esta sangre, especialmente el no saber demostrar lo que siento en el interior por quienes son mi familia, pero también me esfuerzo por mantener algunas otras características propia de ellos, como la nobleza y la rectitud, que aunque maltratada a veces por sus resentimientos personales, nunca dejó de aflorar.

No sé si podré (tampoco me desvela) pero espero terminar de conocer esta historia con la ayuda de quienes valoren mínimamente a este pariente quijotesco en cuanto a lo genealógico y en el mismísimo Cingoli, caminando sus calles tortuosas de montaña e imaginando al abuelo "Pepe" cuando a sus 6 años lo dejaron una noche afuera hasta que encontrara una oveja que se le había extraviado de la majada que tenía la responsabilidad de cuidar.

Tengo un enorme consuelo, además del placer que mencioné, y es que con esto no sólo que no hago mal alguno, sino que casi lo siento como una obligación moral conmigo primero, con papá después, y con el abuelo y bisabuelos al final. Después de todo, de su sangre viene la mía y eso es... mi sangre.


martes, 23 de agosto de 2005

Vamo' que venimo'!


Luego de revolver todo, encontré la carpeta de recortes familiares que armé en 1998 cuando me atacó por saber de las raíces. En esa carpeta están algunas piezas muy importantes de la historia, a saber: un diario de Villa Maza, creo que "La Marca", donde mi primo segundo Pedro relata la inmigración según le ha transmitido su papá, mi tío abuelo Alejandro, y un mail que me mandó Duilio en 1998, un italiano que contacté por aquel entonces por Internet y tuvo la gloriosa amabilidad de llegarse hasta Cingoli para rastrear a nuestra familia.

En resumen: el bisabuelo era Giovanni Virgili, casado con Sperandia San Felice. Tuvieron seis hijos: Nazzareno, Giuseppe, Alessandro, Pacífico, Venancio y María. El bisabuelo vino solo a la Argentina y se instaló en Necochea (en qué año?). Al tiempo vino Alejandro que fue a buscarlo allá. Se vinieron a la zona de Magdalena, cerca de La PLata. Trabajaban para los Sampedro. Con los años, vino la bisabuela con José, Pacífico, Venancio y Nazareno. María nunca viajó aquí.

Un tiempo después, una vez que tenían todos trabajo, Giovanni les dijo que siendo así, él con la bisabuela y Nazareno se volvían a morir en su tierra, y regresaron dejando aquí a José, Alejandro, Pacífico y Venancio.

Según cuenta Pedro, la colonización se hizo en 1906, llevados por José Migliore (papá dice que es en 1902).

En Cingoli se casó Nazareno con Egidia Strappaveccia, hermana de un cura. No tuvieron hijos. Nazareno murió en 1958.

En 1998 vivía en Cingoli un señor llamado Vittorio, que habló con mi amigo Duilio y comentó que conoció muy bien a Nazareno y Egidia.

Dejo la foto de la iglesia de Cingoli (creo que no es la única). ¿Habrá ido allí el abuelo con los bisabuelos a rezar por sus viajes y prosperidad en estas tierras?


sábado, 20 de agosto de 2005

Curiosidad de los Virgili en Italia


Resulta que el apellido Virgili está difundido en Italia, pero con mayor concentración en ciertas zonas. Los italianos están mucho más evolucionados que nosotros en el tema de estadísticas. Fíjense que la zona de Ancona, cerca de Cingoli pero sobre la costa, es el epicentro de la mayor densidad, siguiéndole los alrededores de Roma.

Respecto a la inmigración, tengo pocos datos aún. No encontré nada del barco del abuelo y tengo dudas sobre dos de sus hermanos. Podría ser que:

a) Pacífico Virgili llegó en el barco "Vincenzo Florio" el 8 de junio de 1887, a los 27 años, procedente de Génova y como jornalero.

b) Alessandro Virgili arribó en el "Provence" a los 15 años, el día 31 de diciembre de 1887.

c) Nazzareno en el "Colombia", el 11 de marzo de 1896.

Sin embargo no tengo seguridad si son los tíos abuelos nuestros. Quisiera confirmarlo y, sobre todo, averiguar del abuelo.

sábado, 13 de agosto de 2005

También de la abuela

Hoy avanzamos con papá (con paciencia, claro) sobre algunos aspectos de la abuela Lucía. Ella nació en Melchor Romero, partido de La Plata. Sus padres eran de Campobasso, que pertenece a la región Molise, aunque es también una provincia y ciudad capital. Papá no recuerda si son de la misma ciudad o de otra de las decenas que tiene la provincia.

Los padres de la abuela fueron quinteros en la zona de Bartolomé Bavio, aquí cerca de La Plata. Parece que allí se conoció con el abuelo "Pepe" y se habrán casado antes de marchar a colonizar.

Abuela tenía tres hermanos y dos hermanas: Nicolás, Pedro y José, y Antonia más otra que no recuerda su nombre.

Yo recuerdo bien a los hijos de Pedro(?) con la tía Elvira: Lírica, Elsa y "Tito". Vivían todos en el barrio "El Mondongo" e íbamos frecuentemente a visitarlos cuando yo era muy chico.

En cuanto a la colonización, recuerda papá que según relatos de la abuela tomó bastante tiempo organizarla. Estuvo la familia de la abuela casi un año viviendo en el molino Campodónico en La Plata mientras se juntaban los colonos, las herramientas y las pertenencias que llevarían.

EL viaje se hizo en tres etapas: 1) de La Plata a Morón (papá supone que en carretas), 2) de Morón a Catriló en tren, en un viaje que fue lento y sufriente, porque se hacían muchas paradas; 3) de Catriló a la zona de La Pala que no tenía caminos: Sólo entre Catriló (La Pampa) y la zona de La Pala, demoraron una semana en las carretas! En esa época existían en la zona nada más que dos poblaciones: Catriló y Salliqueló; y casi en el medio, la estancia La Matilde, donde compraron carne y algunas reses. Supongo que hicieron el camino que actualmente recorre la ruta 33.

Los primeros 3 a 4 años fueron durísimos, ya que por la tierra virgen fracasaban las cosechas. En esa etapa se volvieron la mayoría de los que fueron, incluyendo todos los hermanos de la abuela Lucía. Las cosas empezaron a mejorar algo cuando el tío Pacífico descubrió que en esa tierra arenosa la alfalfa podía crecer bien. Luego de 3 años empezó a cosechar con muy buen rinde. La provincia de Río Negro compraba la alfalfa.

domingo, 7 de agosto de 2005

Falta menos, espero

A veces querer hacer las cosas con perfección lleva más tiempo del necesario para encaminar bien algo.

Aún no tengo seguridad sobre si debo o no poner el árbol genealógico de la familia en Internet, porque implica que algunos datos estarán al alcance de todos. Hay algunos medios para mantener la reserva. Estoy analizando esas opciones así no comprometo la privacidad de ningún familiar.

Con base en fechas y edades y la ayuda de María Susana he podido deducir: el abuelo nació el 10/11/1879 y la abuela el 5/1/1885. Él murió el 6/5/1970 en Carhué y ella el 6/7/1962 en La Plata.


Tengo particular esperanza que entre Ellén, Lucía y Liliana (incluyendo a las tías María y Haydé) puedan ayudarme a confirmar esos datos del abuelo y la abuela, además de hacerme llegar los de cada uno de los tíos.

Los principales son: nombre completo, fecha y lugar de nacimiento, fecha y lugar de casamiento, fecha y lugar de fallecimiento (si cabe). Me falta todo lo de los tíos Vicente, Andrés, Luis, Irene, Rosa y María. En el caso de tía María, necesito las fechas de casamiento/viudez con el tío Tomás y el tío Pedro Angerami.

Asimismo, tengo muy poca información sobre la abuela Lucía Di Yelsi. ¿Nació en Magdalena? ¿Se casó allí con el abuelo? ¿Cuándo? ¿En qué año salieron para colonizar lo que hoy es La Pala?

Del abuelo Giuseppe, ¿cambió su nombre a José o siempre fue realmente Giuseppe? ¿Vino desde Génova en el año 1894? Papá recuerda que primero vino el padre de ellos, se volvió y regresó con otros hijos... ¿alguien tiene más precisiones sobre esta inmigración?


Bien, pueden agregar datos haciendo clic con el ratón donde dice "comments". Se abre una ventana en la que espero me pasen información para completar partes del árbol, o cualquier otro comentario de la familia (Escriben en el cuadro blanco, tildan abajo "Other" y ponen su nombre en la casilla "Name"). Pueden mandarme también por mail fotos actualizadas. No me dejen solo en esta tarea!

lunes, 18 de julio de 2005

Va mejorando

Claro, crece el entusiasmo a medida que revuelvo el "baúl" y encuentro, por ejemplo esta foto de la familia del abuelo en su casa del campo. Debe ser de alrededor del año 1928!

Puedo estar rato largo mirando los detalles de una familia tan querida y un lugar donde he pasado muchos días desde mi niñez, cuando papá nos llevaba en las vacaciones de verano.

Recordamos? En la foto están, de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo: María, Rosa, Andrés, José, Vicente, Lucía, Ernesto, Irene, Nélida y Luis. Duele saber que sólo viven papá y la tía María, que casualmente están en cada extremo de la foto.

Papá cumple 86 años el próximo 2 de noviembre. La tía María, que vive en Bahía Blanca con Ellén, creo que ya tiene 91 años.

También despierta en mi corazón bastante tristeza saber que ese campo es desde hace muchos años de un agricultor que vive en Maza, y que esa casa es tapera. Tengo fotos, ya las subiré para que también esté el presente.

sábado, 16 de julio de 2005

Sigo en preparativos...

Estoy buscando la forma de agregar utilidades que faciliten usar esto a quienes no tienen mucha práctica, y también un programa para armar el árbol genealógico de toda la familia, entre todos.

Desde que tengo memoria y sin aburrirme, escucho a papá contar decenas de hechos y anécdotas de él y sus hermanos y hermanas, de su familia en el campo, de esa zona que hoy siento más mía que donde nací, y a la que vuelvo cada vez que tengo oportunidad, aunque sea para ver la tapera de la casa del campo y recorrer una vez más esas huellas arenosas que bordean campos, quinuas y cardo ruso.

Tengo en mis retinas el recuerdo de cuando era una zona muy activa de agricultura y ganadería, cuando sus habitantes eran muchos... aunque hoy está todo poco menos que abandonado, como tantos pueblos y cosas en Argentina.

En fin, más que la melancolía de lo que ya no es, quiero rescatar el espíritu de lucha, de nobleza y de generosidad que esta familia heredó, fundada en la sangre italiana del abuelo, de la abuela y su descendencia.
Hasta luego nomás...

lunes, 4 de julio de 2005

Inauguración...

Cingoli, el pueblo tan lindo que se ve en la foto, está en la provincia de Macerata, región Marche, en Italia. De ese pueblo salió alrededor de 1894 Giuseppe Virgili, uno más de los miles de italianos que emigraron a la Argentina para intentar una vida nueva y mejor.

Giuseppe o "Pepe" se casó en Argentina con Lucía Di Yelsi, hija de italianos, y aproximadamente en el año 1902 se fueron a colonizar unas tierras casi deshabitadas, a unos 700 km de aquí, donde residían.

Demoraron semanas con el tren y con las carretas en un penoso viaje, pero fundaron con otros una colonia a fuerza de coraje, de lucha con los "matreros", de trabajo y de sacrificio. Eran eso... colonizadores.

Prosperaron luego de unos años y compró más campo a pocos kilómetros del pueblo "La Pala", cerca de la estación Francisco Murature, casi en el límite con la provincia de La Pampa.

Uno de los hijos, Ernesto, se casó cerca, en Villa Maza, el 9 de noviembre del año 1946, con María Justina Fernández. En 1947 nació María Susana y el 8 de noviembre de 1948, nació Ernesto José... que soy yo.

Muchas cosas murieron desde aquel entonces: los abuelos "Pepe" y Lucía, los tíos Vicente, Nélida, Rosa, Irene, Luis y Andrés; el ferrocarril, el pueblo La Pala... pero no murieron mis raíces, ni mi alegría de haber estado allí en ese lugar, ni el cálido recuerdo de cada uno de los que se fueron. Los sigo extrañando... el tío Andrés con su risa de "motorcito" era el más simpático; el tío Vicente con sus relojes en Santa Rosa; el tío Luis en el taller de Villa Maza y el autito azul de chapa que me hizo y era un lujo; la abuela y las muñecas que le hacía a Susana con las piernas de palitos forrados en tela; la tía María con su sonriente bondad y trabajando; las tías solteras, enojadas de estar en el campo; el patio de tierra arenosa rodeado por alambre con el aljibe y el tanque australiano de material (donde la abuela ahogaba las camadas de gatitos que nacían!); la abuela siempre haciendo algo pero con dulzura; el sótano lleno de quesos y fiambres; la cocina grande y los azulejos con figuritas de tarros que recortaban las tías; el abuelo trabajando o cuando nos iba a buscar a la estación de Murature en el Ford '35 azul con el filete rojo; el tractor Caterpillar oxidado en el potrero de chatarra; la huella hasta la tranquera; los eucaliptus del patio de atrás; el camino imborrable en la memoria de la huella del campo hasta La Pala... caray que son centenares de recuerdos y todos lindos!

El corazón me juega estas pasadas con mucha frecuencia, casi como un grito por querer saber más y más de la historia de ese querido abuelo "Pepe", que vino con tres hermanos: Venancio, Alejandro y Pacífico, y dejaron dos en Cingoli: María y Nazareno.

Jamás pretendí herencia alguna ni intenté siquiera obtener la ciudadanía italiana que me correspondía por ser nieto de un italiano, mucho menos lo pretendo en esta etapa de mi vida, pero deseo fervientemente saber más de mi familia aquí y en Italia. Tal vez este "blog" sea un medio adecuado para intentarlo, para que los que estamos desparramados por la tierra podamos conocernos más aunque sea en este medio virtual.

Voy a ir despacio, tratando de contagiar a los que más pueda este ansia de recorrer mis raíces, porque lo siento casi como una deuda con el abuelo Pepe, con los tíos, conmigo mismo, que me dejo atrapar con gusto en su historia más que en la mía propia.

Esto continuará.