Con su autorización, aunque quitando algún párrafo muy personal, copio el correo electrónico que me mandó mi hermana prima Lucía para el cumpleaños (letra en cursiva). Estoy seguro de que los que puedan leerlo de nuestra familia Virgili, no tendrán necesidad de explicación. Es un pedazo vivo de recuerdo de nuestro pasado y de nuestros padres y amigos:
"Querido hermano:
Me cuesta mucho ponerme a escribir porque los recuerdos se agolpan en mi mente y los sentimientos en el corazón, pero haré el esfuerzo para contarte algunas cosas para que enriquezcas el "Baúl Familiar". Este es mi especial regalo para tu cumpleaños n° 60...
Te diste cuenta que somos privilegiados? Vos llevás el nombre del abuelo y yo el de la abuela!! Creo que esto denota el respeto y amor de nuestros padres hacia los suyos...
Te mando como adjuntos algunos documentos familiares que tengo en casa. Los de tío Andrés los saqué después de tenerlos guardados más de 20 años. Me costó mucho. La pérdida del tío Andrés fue muy dura para mí. Cuando venía a casa era como tenerlo a papá de nuevo... También María Eugenia sentía un afecto especial hacia él... Y la cédula del abuelo estaba entre las reliquias que guardaba tío Andrés. Seguro que te dará una gran alegría tener varios datos más sobre él
Mirando el Baúl, supe que fuiste a visitarla a Blanca Guerendiain. Me impactó mucho la foto!! No sé si sabías que eran grandes amigos de mamá y papá. Cuando nosotros fuimos a vivir a Murature, ellos aún estaban allá. Blanca me hizo la torta de cumpleaños cuando cumpli creo que 5. Nuco era muy amigo de papá. Aún guardo una billetera de cuero de cocodrilo auténtico y detalles de oro que le regaló a papá, no recuerdo por qué motivo, tal vez un cumpleaños. También lo recuerdo a Eduardo con quien jugábamos bastante. Recuerdo que cuando yo cumpli 15 años (año 19..!!!) le pedí a mamá que me llevara a conocer Buenos Aires y así lo hizo. También me llevó a Quilmes (así conocí mi ciudad natal) y estuvimos en casa de Blanca y Nuco (alli miré TV y tomé Fanta por primera vez). Cuando falleció tio Andrés les mandé una carta dándoles la noticia, me contestó Blanca y esa fue la última vez que tuve contacto con ellos....
El domingo 26 de octubre, como ya lo sabés, se hizo un asado en Murature por los 102 años del pueblo y 93 de la escuela. Me reencontré con Mary Rivas y Thelma Fernández, compañeras de primer grado. Con Mary recordamos los momentos en que jugábamos en casa y en la de Pedrito Sarcou. Mary se acordaba especialmente de mis muñecas con vestiditos hechos por mamá...
El festejo en el Club fue muy fuerte para mí. Como te conté, no había vuelto a entrar allí desde que tenía 6 o 7 años... Los veía a papá y mamá bailando La Cumparsita, su tango preferido. Si bien dicen que papá tenía mal carácter, yo tengo el mejor de los recuerdos de cuando jugaba conmigo en la cama antes de dormir y el cuento de Blancanieves (adaptación de Vicente Virgili) que me contaba para dormirme. Y por otro lado el gran respeto y admiración que manifestaba en toda ocasión por mamá."
Lucía ha descrito en forma breve y excelente unas pinceladas de nuestras raíces. Me da impulso de agregar notas a sus recuerdos, pero sería empañar tan rico regalo. Lo dejo así y en otros momentos iré subiendo los documentos que me envió y agregaré otra información. Gracias y un abrazo de corazón, hermanita!
Un lugar para conocer y reunir a la familia de Giovanni Virgili (mi bisabuelo), estén donde estén.
jueves, 13 de noviembre de 2008
miércoles, 12 de noviembre de 2008
El sábado cumplí los 60!
Al llegar a los 60 años de vida, el pasado 8 de noviembre, mi familia directa creyó necesario hacer una reunión especial con más fiesta que lo común en estas ocasiones.
Emilse hizo criar un cordero en el campo y que lo asen para la cena. Hizo comida como para 40 personas e invitó a unas 20, incluyendo a nuestros hijos, hijos políticos, nietos y algún amigo de años. Lo festejamos en casa, todo estaba exquisito.
Tuve lo que realmente desea tener cualquier hombre que llega con salud a esta edad: mi familia rodeándome y en un clima de alegría, amor y serenidad.
Destaco dos regalos entre tantos, y los dos son más espirituales que materiales: A) la actitud de mi esposa, que me divertía ver como intentaba armar sorpresas viviendo juntos y conociéndonos tanto (el mismo día cumplimos 33 años de matrimonio!), pero fueron de esas complicidades que permite el amor y que me hicieron sentir amado y mimado por ella y mis hijos, que organizaban cada detalle detrás mío. Fue francamente un
a gran felicidad sentirme agasajado de tal forma por ellos. B) mi hermana prima (no me equivoqué, es el orden correcto, antes que prima hermana) Lucía me mandó por correo electrónico una pequeña historia de su niñez y, sobre todo, imágenes de la cédula del abuelo José y papeles de nacimiento, casamiento y defunción del tío Andrés... casi me desmayo al leer semejante mensaje de cariño y ver esos recuerdos que yo ignoraba que disponía. Los subiré al baúl familiar en próximas entradas!
a gran felicidad sentirme agasajado de tal forma por ellos. B) mi hermana prima (no me equivoqué, es el orden correcto, antes que prima hermana) Lucía me mandó por correo electrónico una pequeña historia de su niñez y, sobre todo, imágenes de la cédula del abuelo José y papeles de nacimiento, casamiento y defunción del tío Andrés... casi me desmayo al leer semejante mensaje de cariño y ver esos recuerdos que yo ignoraba que disponía. Los subiré al baúl familiar en próximas entradas!Simplemente para dar una imagen de la mesa íntima y familiar (no me agradan las reuniones demasiado numerosas o en salones), subo una foto de parte de la mesa que se armó el sábado 8 a la noche.
domingo, 2 de noviembre de 2008
Sierra de la Ventana (2)
Después de 28 años de no visitar Sierra de la Ventana tuve un deseo intenso de volver, aprovechando que íbamos a Bahía Blanca, que Emilse no conocía esa zona y que yo tenía la libertad de tomar el lunes 15 de septiembre en mi trabajo... por lo que quedó definido que desde el sábado 13 a la tarde, luego de festejar el cumpleaños de Ellén, nos quedaríamos allá. 
Para que mi alegría fuese mayor aún, mis primas Lucía y Liliana decidieron compartir hasta el domingo con nosotros, así que finalizada la reunión cumpleañera en Bahía, salimos en una soleada y muy fría tarde para Sierra, los tres autos en caravana.
Nos alojamos con Liliana y Mario en el apart hotel La Marietta. Lucía y Leo debieron buscar otro hotel por falta de habitaciones.
Fue una estadía realmente maravillosa, a pesar de un clima muy frío, que mejoraba con el avance del domingo. Com
partir con mis primas hermanas y primos casi un día, fue una experiencia inolvidable. Todo salió perfecto, con una armonía como si hubiésemos organizado viajes comunes desde toda la vida.
Paseamos y comimos, ambas cosas pueden hacerse sobradamente en Sierra de la Ventana y en Villa Ventana, que recorrimos el domingo. Nos despedimos de ellos, que seguían en caravana a Santa Rosa, a eso de las 17:00, después de comer exquisitamente en Ich-Hutu, en el km 229 de la ruta 76 (Villa La Gruta).
Con Emilse nos quedamos recorriendo Sierra hasta el lunes al mediodía. No será novedad decir hay lugares hermosos que vimos y que, claro está, nos quedaron decenas y decenas sin recorrer.
Destaco, en particular, lo magnífico que resulta escalar los 400 m del cerro "del amor", llamado realmente cerro Ceferino, frente al balneario El Dique, disfrutando una panorámica completa de la localidad en todo su esplendor y crecimiento. También el centro comercial, que es una réplica pequeña de lo mejor de otros centros turísticos mucho más importantes. Ha crecido mucho Sierra de la Ventana, ya nada es como mis retinas veían casi 30 años atrás.
Villa Ventana, otra sorpresa impactante. Antes no existía casi y, actualmente, se nota un pujante turismo que, sin dudas, la hará crecer sostenidamente. Tiene para ofrecer un paisaje serrano hermoso, una traza urbana especial para el descanso visual y físico, con sus calles arbol
adas y esa tranquilidad que invitan a quedarse. Ni hablar del impactante aún Club Hotel, que sigue generando esa sensación encontrada de imponencia (por lo que fue históricamente) y de impotencia (por ser otra muestra más de la corrupción argentina para saquearlo impunemente).
Recorrimos casi todo, incluyendo las villas San Bernardo y Arcadia; los barrios Parque Golf y Parque Delfino; los balnearios Los Angelitos, El Dique y La Hoya; el centro comercial, la estación del ferrocarril, en fin... disfrutamos todo plenamente, con ganas de volver.
Ya dije en el post anterior, el hecho de mi historia familiar en Sierra de la Ventana, enmarcó todo lo que de por sí es digno de verse turísticamente y la emoción de semejante reencuentro con mis primos hermanos, en un momento imborrable, de esos que a uno lo hacen sentir reconciliado con la vida, con el pasado y con el presente.

Para que mi alegría fuese mayor aún, mis primas Lucía y Liliana decidieron compartir hasta el domingo con nosotros, así que finalizada la reunión cumpleañera en Bahía, salimos en una soleada y muy fría tarde para Sierra, los tres autos en caravana.
Nos alojamos con Liliana y Mario en el apart hotel La Marietta. Lucía y Leo debieron buscar otro hotel por falta de habitaciones.
Fue una estadía realmente maravillosa, a pesar de un clima muy frío, que mejoraba con el avance del domingo. Com
partir con mis primas hermanas y primos casi un día, fue una experiencia inolvidable. Todo salió perfecto, con una armonía como si hubiésemos organizado viajes comunes desde toda la vida.Paseamos y comimos, ambas cosas pueden hacerse sobradamente en Sierra de la Ventana y en Villa Ventana, que recorrimos el domingo. Nos despedimos de ellos, que seguían en caravana a Santa Rosa, a eso de las 17:00, después de comer exquisitamente en Ich-Hutu, en el km 229 de la ruta 76 (Villa La Gruta).
Con Emilse nos quedamos recorriendo Sierra hasta el lunes al mediodía. No será novedad decir hay lugares hermosos que vimos y que, claro está, nos quedaron decenas y decenas sin recorrer.
Destaco, en particular, lo magnífico que resulta escalar los 400 m del cerro "del amor", llamado realmente cerro Ceferino, frente al balneario El Dique, disfrutando una panorámica completa de la localidad en todo su esplendor y crecimiento. También el centro comercial, que es una réplica pequeña de lo mejor de otros centros turísticos mucho más importantes. Ha crecido mucho Sierra de la Ventana, ya nada es como mis retinas veían casi 30 años atrás.
Villa Ventana, otra sorpresa impactante. Antes no existía casi y, actualmente, se nota un pujante turismo que, sin dudas, la hará crecer sostenidamente. Tiene para ofrecer un paisaje serrano hermoso, una traza urbana especial para el descanso visual y físico, con sus calles arbol
adas y esa tranquilidad que invitan a quedarse. Ni hablar del impactante aún Club Hotel, que sigue generando esa sensación encontrada de imponencia (por lo que fue históricamente) y de impotencia (por ser otra muestra más de la corrupción argentina para saquearlo impunemente).Recorrimos casi todo, incluyendo las villas San Bernardo y Arcadia; los barrios Parque Golf y Parque Delfino; los balnearios Los Angelitos, El Dique y La Hoya; el centro comercial, la estación del ferrocarril, en fin... disfrutamos todo plenamente, con ganas de volver.
Ya dije en el post anterior, el hecho de mi historia familiar en Sierra de la Ventana, enmarcó todo lo que de por sí es digno de verse turísticamente y la emoción de semejante reencuentro con mis primos hermanos, en un momento imborrable, de esos que a uno lo hacen sentir reconciliado con la vida, con el pasado y con el presente.
jueves, 23 de octubre de 2008
Sierra de la Ventana, un poco de nuestro pasado
Antes de relatar la estadía en Sierra con nuestros primos, al regreso de Bahía Blanca, me "tira" describir un poco nuestro pasado familiar en esa hermosa localidad serrana.
Entre mayo de 1950 y marzo de 1952 vivimos con mis padres y hermana en un chalé que le cedieron de su flamante trabajo: chofer de la Dirección de Turismo y Parques. El director era el Sr. Von Bulow, a quien conocí y llegó a tenerme en su brazos. Yo contaba al llegar con 19 meses de vida.
Como Sierra de la Ventana se fundó en 1908 (originalmente llamada Villa Tívoli Argentina), en aquella época estaba a poco más de medio siglo de vida y era bastante más reducida que actualmente. Sus calles eran sin pavimento todas y el puente sobre el río Sauce Grande, que une Villa Arcadia con el Barrio Parque Golf, era un vadeo pequeño y pintoresco, antes que la obra enorme de hoy.
La Dirección de Turismo y Parques se crea en el gobierno de Perón, por ley de julio de 1948, para fomentar el turismo social de los que no podían pagarse vacaciones o turismo local y para administrar los parques y reservas provinciales. Dependía del entonces denominado Ministerio de Hacienda, Economía y Previsión. Eran las "excursiones justicialistas", pero no dejaron de ser un fomento enorme del turismo tal como lo conocemos actualmente.
Papá estaba sin trabajo y tomó ese que le ofrecían. Con base en Sierra tenía asignado un colectivo chico, que llamábamos "la chanchita". Le habían puesto una carrocería con asientos montada en un chasis de un camión Chevrolet "guerrero", de esos que llegaron como rezago de la II Guerra Mundial. Tenía el número de identi
ficación interno 8. Pongo una foto que se sacó papá en aquella época, en uno de las tantas excursiones, esta vez a Mar del Plata.
Von Bulow, que fue el primer Director de Turismo y Parques, era el Jefe directo de papá. Recuerdo que andaba en una rural de esas lujosas, color verde con molduras de madera en las puertas y portón trasero. Probablemente era una Ford 1946, hermosa por cierto. Actualmente, una calle de Sierra de la Ventana lleva su apellido.
El chalé estaba ubicado en medio de un monte frondoso de eucaliptus o pinos (cómo falla la memoria!) y nuestros vecinos eran Luisa con su hijo "Panchito" (lamento no recordar apellidos). A unos 200 metros de nuestro chalé estaba el río Sauce Grande, en una curva que dejaba pasar mansa el agua y con poca profundidad. La calle iba desde el río hasta la ruta 72, que estaba a unos 150 metros del chalé.
Hay una foto grupal (serían vecinos?) a la orilla del río, en un día de noviembre de 1951. A la izquierda, abajo, los más chicos, suj
etados por los brazos de mamá, somos mi hermana y yo. La cara de papá y otros está oculta por una mancha negra.
La última vez que había ido a Sierra fue en el año 1980. La ruta estaba pavimentada y aún existía el monte, pero en ese momento estaba convertido en un "camping". Antes de eso regresé una vez con papá, cuando ya era jefe de automotores del Ministerio de Economía. Debe haber sido por 1966 o cerca. Aprocechamos para ir a ver el Gran Hotel, que aún conservaba algo de vajilla en cajones y cajas, el abra de la ventana, a la que llegamos cerca con la camioneta por un camino de montaña, y otros lugares que olvidé los detalles. Papá recordaba con felicidad esos casi 2 años que vivimos allí, donde era feliz manejando y haciendo excursiones en lugares turísticamente privilegiados.
Cuando estuvimos ahora, en septiembre, no hubo forma de ubicar con exactitud el lugar de nuestra residencia. Sierra crece y crece. La urbanización va dejando poco de aquellas extensiones despobladas que yo recordaba. Con la ayuda de un mapa y la paciencia de las guías de turismo local, dedujimos que ese monte desaparecido tiene que haberse localizado donde ahora está casi el principio de la ruta, el primer "lomo de burro" entrando desde Villa Ventana, a la izquierda. Sería aproximadamente la zona entre las actuales calles Girondo y Marechal.
En fin, recorrí casi todo lo que hoy es Sierra de la Ventana, sus villas y sus barrios, la estación, el puente, la costa del río, la ruta/avenida, la estación de servicio y descubrí varias cosas, por ejemplo: antes estaba más pintoresca y ahora está más moderna y turística; me siento en Sierra como en casa; estando allí me ganó la nostalgia de los viejos muy fuerte... muy fuerte.
En la próxima les cuento sobre la estadía con los primos.
Entre mayo de 1950 y marzo de 1952 vivimos con mis padres y hermana en un chalé que le cedieron de su flamante trabajo: chofer de la Dirección de Turismo y Parques. El director era el Sr. Von Bulow, a quien conocí y llegó a tenerme en su brazos. Yo contaba al llegar con 19 meses de vida.
Como Sierra de la Ventana se fundó en 1908 (originalmente llamada Villa Tívoli Argentina), en aquella época estaba a poco más de medio siglo de vida y era bastante más reducida que actualmente. Sus calles eran sin pavimento todas y el puente sobre el río Sauce Grande, que une Villa Arcadia con el Barrio Parque Golf, era un vadeo pequeño y pintoresco, antes que la obra enorme de hoy.
La Dirección de Turismo y Parques se crea en el gobierno de Perón, por ley de julio de 1948, para fomentar el turismo social de los que no podían pagarse vacaciones o turismo local y para administrar los parques y reservas provinciales. Dependía del entonces denominado Ministerio de Hacienda, Economía y Previsión. Eran las "excursiones justicialistas", pero no dejaron de ser un fomento enorme del turismo tal como lo conocemos actualmente.
Papá estaba sin trabajo y tomó ese que le ofrecían. Con base en Sierra tenía asignado un colectivo chico, que llamábamos "la chanchita". Le habían puesto una carrocería con asientos montada en un chasis de un camión Chevrolet "guerrero", de esos que llegaron como rezago de la II Guerra Mundial. Tenía el número de identi
ficación interno 8. Pongo una foto que se sacó papá en aquella época, en uno de las tantas excursiones, esta vez a Mar del Plata.Von Bulow, que fue el primer Director de Turismo y Parques, era el Jefe directo de papá. Recuerdo que andaba en una rural de esas lujosas, color verde con molduras de madera en las puertas y portón trasero. Probablemente era una Ford 1946, hermosa por cierto. Actualmente, una calle de Sierra de la Ventana lleva su apellido.
El chalé estaba ubicado en medio de un monte frondoso de eucaliptus o pinos (cómo falla la memoria!) y nuestros vecinos eran Luisa con su hijo "Panchito" (lamento no recordar apellidos). A unos 200 metros de nuestro chalé estaba el río Sauce Grande, en una curva que dejaba pasar mansa el agua y con poca profundidad. La calle iba desde el río hasta la ruta 72, que estaba a unos 150 metros del chalé.
Hay una foto grupal (serían vecinos?) a la orilla del río, en un día de noviembre de 1951. A la izquierda, abajo, los más chicos, suj
etados por los brazos de mamá, somos mi hermana y yo. La cara de papá y otros está oculta por una mancha negra.La última vez que había ido a Sierra fue en el año 1980. La ruta estaba pavimentada y aún existía el monte, pero en ese momento estaba convertido en un "camping". Antes de eso regresé una vez con papá, cuando ya era jefe de automotores del Ministerio de Economía. Debe haber sido por 1966 o cerca. Aprocechamos para ir a ver el Gran Hotel, que aún conservaba algo de vajilla en cajones y cajas, el abra de la ventana, a la que llegamos cerca con la camioneta por un camino de montaña, y otros lugares que olvidé los detalles. Papá recordaba con felicidad esos casi 2 años que vivimos allí, donde era feliz manejando y haciendo excursiones en lugares turísticamente privilegiados.
Cuando estuvimos ahora, en septiembre, no hubo forma de ubicar con exactitud el lugar de nuestra residencia. Sierra crece y crece. La urbanización va dejando poco de aquellas extensiones despobladas que yo recordaba. Con la ayuda de un mapa y la paciencia de las guías de turismo local, dedujimos que ese monte desaparecido tiene que haberse localizado donde ahora está casi el principio de la ruta, el primer "lomo de burro" entrando desde Villa Ventana, a la izquierda. Sería aproximadamente la zona entre las actuales calles Girondo y Marechal.
En fin, recorrí casi todo lo que hoy es Sierra de la Ventana, sus villas y sus barrios, la estación, el puente, la costa del río, la ruta/avenida, la estación de servicio y descubrí varias cosas, por ejemplo: antes estaba más pintoresca y ahora está más moderna y turística; me siento en Sierra como en casa; estando allí me ganó la nostalgia de los viejos muy fuerte... muy fuerte.
En la próxima les cuento sobre la estadía con los primos.
domingo, 28 de septiembre de 2008
Ellén, su cumpleaños... (2)
Conté en la entrada anterior que viajamos el viernes 12 de este mes a Bahía Blanca para celebrar el cumpleaños de Ellén, así como la llegada, el encuentro con Lucía y leonardo (que también adelantaron el viaje) y la cena en la casa de Ellén ese viernes.

Cabe ahora describir muy abreviadamente (¿acaso habría palabras para ilustrar lo que fue una FIESTA del sentimiento fraterno entre primos que se ven todos cada 50 años, más o menos?) la reunión fiestera del sábado 13 al mediodía.
Ellén esperaba que sus hijos Javier, Diego y Andrés le organizaran una reunión donde pudiese juntar sus afectos más valorados, y los hijos sigilosamente le dieron satisfacción con creces a la madre: en el hermoso complejo Punto Aparte, allá por la calle Florida de Bahía Blanca, lograron juntar a unas cincuenta personas entre familiares y amigos de Ellén y Julio César (su marido, fallecido hace unos años y al que todavía extrañamos todos).
Ellén estaba espléndida por fuera y, más aún, por dentro... parecía que no le cabía tanta felicidad de estar con gente a la que ama y que, sobre todo, la ama por sus inmensos valores humanos, sin grupo.
Por la línea del bisabuelo Giovanni y del abuelo José somos siete primos hermanos, de los ocho hijos que tuvo y, excepto por mi hermana María Susana (su ocupación le impidió viajar con mi cuñado Carlos) y Tomás (hermano de Ellén, fallecido en un accidente en 1996), por primera vez
en la vida nos pudimos dar un abrazo común los restantes cinco primos hermanos: Ellén y Pedro (hijos de tía María), Lucía (hija de tío Vicente), Liliana (hija de tío Luis) y yo (hijo de Ernesto Ignacio).
en la vida nos pudimos dar un abrazo común los restantes cinco primos hermanos: Ellén y Pedro (hijos de tía María), Lucía (hija de tío Vicente), Liliana (hija de tío Luis) y yo (hijo de Ernesto Ignacio).¿Qué puedo decir? ¿Qué puedo intentar escribir de semejante emoción? Tal vez quepa, sí, exponer que hemos coincidido todos los primos, desde siempre, desde chicos, que nuestros padres han logrado transmitirnos como herencia un profundo amor fraterno, tan profundo que los encuentros entre nosotros desde que tenemos memoria se sienten como si nunca nos hubiésemos separados por los caminos diferentes de la vida.
Los que lean esto sabrán entender de qué hablo: de ese sentimiento que genera una real felicidad de estar juntos, aunque algunos años o pocos hayan separado nuestro encuentro físico... es decir, los corazones jamás se separaron ni entre nosotros ni entre nuestros ancestros de origen.
En la primera foto, de izquierda a derecha, acompañamos a la tía María: Ellén, Lucía, Pedro, yo y Liliana.
Desde alrededor de las 13:00 hasta casi las 18:00, que nos fuimos, no alcanzó el tiempo para juntarnos y hablar de lo que viniera en gana, sea del presente o del pasado, sea común o no, siempre con una sonrisa de alegría de estar, de compartir... pasó rapidísimo, aunque las imágenes afectivas quedaron grabadas a fuego, en el rincón de las mejores cosas que nos pasan en la vida.
Están excelentes todos los primos: Ellén, cuidando a la tía María, disfrutando a su nieto Tomás 3º y encarando cada día con esa alegría que siempre la caracterizó; Lucía, disfrutando su flamante jubilación como docente y encarando los nuevos proyectos de cooperar más de cerca con el negocio de Leo y la profesión odontológica de sus hijos; Pedro, soltero aún y de lleno con su carrera judicial, que no le quitó su afición intensa por los deportes y algunas diversiones nocturnas; Liliana, acompañando con su profesión a Mario en el proyecto de seguir creciendo y apoyando a sus cuatro hijos, aún el mayor ya casado. En fin, en una Argentina que "duele" por tantas cosas, es una felicidad exponencial verificar que todos mis primos están cosechando en foirma excelente el sacrificio de una vida de trabajo y tesón... se lo ganaron!
Ni hablar del ambiente nuevo y muy prolijo del salón, del excelente servicio ofrecido y de la bebida, la comida y los postres, que francamente fueron de una cantidad y calidad poco común en estas reuniones. Solamente el clima no estuvo completamente a la altura de las circunstancias, fue un día muy frío y ventoso pero, finalmente pensé en dos cosas al respecto: a) en Bahía podía esperarse algo mejor para esa época?, b) el frío climático jamás podría afectar al "calor" que había en ese salón, donde todos disfrutamos la compañía de todos, conocidos o no conocidos, simplemente por el factor común de "la vasca" radiante en medio de nosotros.
Es muy probable que nunca más coincidamos los primos hermanos en un lugar, estamos bastante desparramados por lugares lejanos, como La Plata, Santa Rosa y Bahía Blanca, pero no es lo más importante saberlo hoy. Lo que importa es lo que supimos siempre: que juntos o no, somos más hermanos que primos.

Como dije al comienzo, en realidad escribí unos renglones pero no dije nada comparado con lo que vivimos, porque no hay palabras que puedan describir ese regalo que recibimos nosotros, aunque la excusa fue el cumpleaños de Ellén y le lleváramos regalos a ella... sencillamente fue una "fiesta" inolvidable para el alma, para nosotros y para el recuerdo de nuestros padres y abuelos que, sin proponerlo, estuvieron allí seguramente, disfrutando con su espíritu el verdadero amor que supieron inculcarnos naturalmente.
Por último, agrego la foto grande, donde además de los primos, están también los hijos de Ellén, su nieto y mi esposa. Lamentablemente noté tarde que faltaban Leonardo y Mario, para completar mejor el grupo.
En el próximo post seguiré con el viaje de regreso, con escala en Sierra de la Ventana.
jueves, 18 de septiembre de 2008
Ellén, su cumpleaños y un "milagro" familiar (1)
Una de mis primas hermanas, Ellén, cumplió años este sábado último en Bahía Blanca.

Sus hijos Javier, Diego y Andrés, desde algún tiempo atrás, prepararon una fiesta en un hermoso salón de esa ciudad.
Probablemente ellos y Ellén pensaron que estaban encaminándose a una hermosa fiesta cumpleañera donde se juntarían parte de familiares y amigos, pero lo que no sabían ellos ni nosotros, es que en realidad se estaba gestando un "milagro" de amor familiar, de felicidad por los reencuentros y de la excepcionalidad de juntarnos
"casi" todos los primos hermanos descendientes de hijos del abuelo José.
Dicen que soy medio flojo en lo emotivo y bstante exagerado en mis apreciaciones... tal vez sea un poco así, pero deben creer que lo que relato ha sido una experiencia imborrable por las vivencias de estar juntos.
Con Hermilse viajamos el viernes 12 a la mañana y, después de una siesta en el hotel y de hacer algunas compras por el centro de Bahía Blanca, nos encontramos con Lucía (prima hermana) y Leonardo (su marido) que recién llegaban de Santa Rosa, también adelantados.

Coordinamos con Ellén para ir a cenar a su casa y aprovecharla a ella y a la tía María (el mes que viene cumple 96 años!). En la foto estamos, detrás de la tía y de izquierda a derecha, Ellén, Lucía y yo.
Entre unas deliciosas pizzas (hechas por Diego) y unos buenos tintos, nos dimos cuenta de algunas c
osas, a eso de las 24:00: que todos estábamos cansados; que Ellén al día siguiente tenía un día agitado y que estar juntos los tres primos hermanos había hecho
que todo pareciera haber durado un minuto nada más. Así, entre abrazos y con esa sensación de "no querer irse", nos fuimos a descansar, no sin antes seguir a Leo y Lucía a un café para terminar la noche a las 2:00 en nuestros respectivos hoteles.
Este encuentro empezaba a dibujar lo que iba a ser la fiesta del sábado. Lo dejo para un relato posterior.
jueves, 24 de abril de 2008
Relato de Pacífico Virgili
Pacífico Virgili, uno de los cuatro hermanos varones de mi abuelo Pepe, es el que se vino a Buenos Aires, en la zona de Castelar.
Papá hablaba permanentemente de su excelente relación (en realidad, lo admiraba) con uno de los hijos de Pacífico: Juan "Tito" Virgili, hombre bohemio y piloto de avión, algo muy poco común en su época. Lo visitaba con frecuencia cuando estaba en Buenos Aires, cuando no iba Tito para allá con su avión (llegué a conocerlos a él y el aeroplano en el campo, cuando yo era muy pequeño).
Pacífico se casó con Antonia Di Yelsi (hermana de mi abuela Lucía) y, además de Juan, tuvieron otros dos hijos: Donato y Emma.
Precisamente, buscando papeles entre los de la familia, encontré uno muy descriptivo que escribió Emma (o le dictó a un familiar), que me encantó. Lo comparto transcribiéndolo textualmente (la copia me la dio hace unos años mi prima Elsa, de Villa Maza):
"Emma Rosa Virgili, hija de uno de los primeros inmigrantes italianos llegados a la Argentina en el año 1895 y radicado en F. Murature a partir del año 1906, nació el 26 de agosto de 1917.
Allí vivió hasta sus primeros 4 años, viajaron a Buenos Aires el 12 de octubre de 1921.
Su padre Pacífico Virgili había llegado a la zona junto con sus hermanos Alejandro, José y Venancio.
Primero estuvo conectado con un colonizador del área de Salliqueló: Bartolomé Mazzino o Masino. Arrendó primero 20 hectáreas en la Colonia Salliqueló, y fracasaron las cosechas tres años sucesivos: primero por la piedra, después la langosta y luego la helada. Coincidió que estas catástrofes ocurrieron un 11 de noviembre.
Mazzino insistió para que se quedara, diciéndole: -Vos, gringuito, quedate y me pagás cuando tengas suerte en alguna cosecha.
Recuerda que su padre conoció a su madre cuando alquilaba un campo cerca de Maza y se casó con ella (Antonia Concepción Di Yelsi) el 18 de agosto de 1909.
Al poco tiempo compró 250 hectáreas al NE del pueblo La Pala (Fco. Murature).
En 1917, cuando Emma nació, comenzó una época de mucha suerte en el aspecto económico. Pudieron edificar en el campo que habían adquirido."
Es un relato breve, pero riquísimo en descripciones de aquella dura etapa de colonizar tierras, crear una familia, establecerse y prosperar (o fracasar). Es probable que la encargada de redactar haya sido la hija de Emma: Mabel Pecantét.
No tengo muchos datos más de esta parte de la familia. Sería muy bueno si alguien pude pasarme casamientos, hijos, fallecimientos, fechas, etc. para seguir rellenando el árbol genealógico.
Papá hablaba permanentemente de su excelente relación (en realidad, lo admiraba) con uno de los hijos de Pacífico: Juan "Tito" Virgili, hombre bohemio y piloto de avión, algo muy poco común en su época. Lo visitaba con frecuencia cuando estaba en Buenos Aires, cuando no iba Tito para allá con su avión (llegué a conocerlos a él y el aeroplano en el campo, cuando yo era muy pequeño).
Pacífico se casó con Antonia Di Yelsi (hermana de mi abuela Lucía) y, además de Juan, tuvieron otros dos hijos: Donato y Emma.
Precisamente, buscando papeles entre los de la familia, encontré uno muy descriptivo que escribió Emma (o le dictó a un familiar), que me encantó. Lo comparto transcribiéndolo textualmente (la copia me la dio hace unos años mi prima Elsa, de Villa Maza):
"Emma Rosa Virgili, hija de uno de los primeros inmigrantes italianos llegados a la Argentina en el año 1895 y radicado en F. Murature a partir del año 1906, nació el 26 de agosto de 1917.
Allí vivió hasta sus primeros 4 años, viajaron a Buenos Aires el 12 de octubre de 1921.
Su padre Pacífico Virgili había llegado a la zona junto con sus hermanos Alejandro, José y Venancio.
Primero estuvo conectado con un colonizador del área de Salliqueló: Bartolomé Mazzino o Masino. Arrendó primero 20 hectáreas en la Colonia Salliqueló, y fracasaron las cosechas tres años sucesivos: primero por la piedra, después la langosta y luego la helada. Coincidió que estas catástrofes ocurrieron un 11 de noviembre.
Mazzino insistió para que se quedara, diciéndole: -Vos, gringuito, quedate y me pagás cuando tengas suerte en alguna cosecha.
Recuerda que su padre conoció a su madre cuando alquilaba un campo cerca de Maza y se casó con ella (Antonia Concepción Di Yelsi) el 18 de agosto de 1909.
Al poco tiempo compró 250 hectáreas al NE del pueblo La Pala (Fco. Murature).
En 1917, cuando Emma nació, comenzó una época de mucha suerte en el aspecto económico. Pudieron edificar en el campo que habían adquirido."
Es un relato breve, pero riquísimo en descripciones de aquella dura etapa de colonizar tierras, crear una familia, establecerse y prosperar (o fracasar). Es probable que la encargada de redactar haya sido la hija de Emma: Mabel Pecantét.
No tengo muchos datos más de esta parte de la familia. Sería muy bueno si alguien pude pasarme casamientos, hijos, fallecimientos, fechas, etc. para seguir rellenando el árbol genealógico.
viernes, 11 de abril de 2008
Ella vive
A la fecha, gracias a Dios, queda con vida una de los siete hermanos de papá: la tía María.
A ocho meses de la última vez que escribí en el "baúl familiar", vi la foto que me mandó la "vasca" hace casi un año y me atrapó el deseo de nuevamente acercarme a este blog al que casi nadie aporta datos que lo hagan crecer.
Veamos, la tía María es la mayor de los nueve hijos que tuvieron los abuelos "Pepe" (Giuseppe) y Lucía. La bautizaron como María Ángela y nació el día 22 de octubre de 1912 en La Pala, inscrita en Villa Maza. Fíjense: la tía tiene hoy 95 años y, el próximo 22 de octubre va a cumplir 96 años!!! ¿Lo mejor?: Tiene la lucidez característica de los Virgili... completa!
Permítanme hablar un poco de ella, que según Ellén tiene bastantes "achaques" pero sige con la pasión viva por la lectura permanente de la revista deportiva "Ole" y más fanática que nunca de Boca Juniors. Parece mentira, pero por fortuna sus hijos y nietos pueden disfrutarla aún.

A ver... conocí y conozco bastante bien a la tía María, como que hace casi 60 años que la frecuento. Les voy a dejar mi imagen de ella: un roble, una "laburante" de 24 horas por día los 365 días del año. No era demostrativa, como casi ninguno de los tíos o papá, pero tiene una mirada muy dulce y tierna y ella nunca dejaba faltar una sonrisa escondida entre sus pocas palabras con esa voz ronca tan característica que nunca cambió.
Tía María desde muy chico me dejó el retrato del sacrificio, de la mujer que vive para su casa, su marido, sus hijos.... de sol a sol.
Ha sido conmigo y hasta donde pude ver, una mujer de una bondad enorme. Su dureza genética no era obstáculo para que nos mimara cuando viajábamos al campo o a Carhué. Mujer brava la tía, brava en el sentido de las criollas de ley, brava en el sentido de que no la iba a desmoronar (por afuera) un granizo, ni la langosta, ni dos viudeces, ni tantos dolores de la vida sacrificada del campo y del pueblo. Brava, la tía María, con la bravura de los que sufren en silencio, sin espamento, sin escenas, de las que son las primera en levantarse y las últimas en acostarse.
Ahora se ha "achicado" un poco, como todos los abuelitos, pero era alta, era grande la tía. Recuerdo que con ella no jodíamos... no nos atemorizaba, pero sabía tener esa mirada tan virgiliana que te dejaba clavado en el piso si hacías una macana y ella estaba presente.
Muchas veces estuvimos en su casa. Era como nuestra casa, así de simple. Para ella siempre fui "Ernestito", típica carga de quienes llevamos el mismo nombre del padre (por suerte, esa costumbre se ha dejado de lado).
Con sus hermanos tenía esa relación tan propia de ellos: distante por la distancia, fría por los espacios de tiempo, respetuosa por la genética familiar, pero con esa ebullición del corazón que podemos percibir quienes los miramos con los ojos del amor, porque sin duda todos fueron merecedores de nuestro profundo amor. Ella es (y ellos fueron) personas sanas, honestas, rectas y dignas, por sobre cualquier otra cosa.
Quiero decir de nuevo: la conozco bien a la tía María, la decana de los hermanos, la hermana-madre de casi todos ellos, la que inspira respeto, la que, como todos ellos, parece un volcán: fría por fuera y en ebullición por dentro. Es la última que está viva, es la última que tiene vivos los recuerdos de esa familia tan cara a mi corazón, tan añorada.
La tía se casó el 14 de abril de 1934 (a sus 22 años) con Tomás Sarries. De ese matrimonio nacieron Tomás Francisco el 25 de febrero de 1935 (falleció en un accidente el 24 de diciembre de 1996) y Ellén, el 13 de septiembre de 19.. (no debo decir la edad de las mujeres coquetasssssss). El tío Tomás falleció el 30 de diciembre de 1948.
La tía se casó por segunda vez el día 25 de agosto de 1951, en Carhué, con un hombre lugareño: Pedro Angerami. De ese matrimonio, el día 28 de diciembre de 1952 nació mi primo Pedro Angerami (h).
Como anécdota: mi nacimiento se dio entre dos muertes traumáticas en la familia: la tía Amelia Guerendiain, el 7 de noviembre y el tío Tomás, el 30 de diciembre.
Ahora la tía María está viviendo en Bahía Blanca, con Ellén. Hasta hace pocos años vivía en un departamento con Pedro, que ahora vive solo.
Vean a la tía en la foto.... a los 95 años! Sigue teniendo la imagen de un roble a mis ojos y mucha ternura a mi corazón. Un besote tía, aguantá!
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